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Balance del proceso electoral extraordinario de Colima (2016)

El pasado 17 de enero de 2016, se llevaron a cabo en el estado de Colima las elecciones extraordinarias a gobernador después de que los comicios ordinarios de junio de 2015 fueran anulados por el Tribunal Electoral al demostrarse que el gobierno estatal tuvo injerencia directa en ellos para beneficiar al candidato del PRI, el cual resultó como “ganador” con una diferencia del 0.17% (500 votos) frente al candidato del PAN. No es la primera vez que en Colima se anulan unas elecciones, en 2003 las autoridades electorales locales lo hicieron por la misma causa.

El presente documento es producto de la discusión dentro del colectivo Colima Anticapitalista.

Los partidos políticos y sus candidatos

Si en los comicios ordinarios hubo injerencia del gobierno estatal a favor del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en los extraordinarios estuvo presente hasta el gobierno federal con las constantes visitas de personajes como Miguel Ángel Osorio Chong, Rosario Robles y Manlio Fabio Beltrones. Su candidato, José Ignacio Peralta, viene de una familia empresarial de varias generaciones, emparentado con la casta política local y trabajó como subsecretario de Comunicaciones y Transportes de 2012 a 2015, siendo la garantía de que las políticas más neoliberales de Enrique Peña Nieto se apliquen en Colima, como las políticas emanadas del Tratado Trans-Pacífico que tendrán en el puerto de Manzanillo uno de los principales puntos de apoyo. El PRI presentó a su candidato con una calidad moral superior al del PAN, siendo el principal artífice de la guerra sucia desatada en los medios de comunicación oficiales y en las redes sociales, incluso con volanteos clandestinos casa por casa. Fue capaz incluso de organizar una marcha “pro-vida” en protesta por unos audios filtrados en los que se escuchaba al candidato del PAN sugiriendo a su novia que abortara. El PRI jugó el papel de la ultraderecha en estas elecciones: neoliberal, tecnócrata, empresarial, conservador, policial, basando su discurso en la responsabilidad ante las familias y el reforzamiento de la seguridad policíaca en el estado. La anulación de las elecciones ordinarias le permitió a este partido reorganizarse y volver a echar mano de su aparato corporativo, utilizando los medios de comunicación, la burocracia municipal, estatal y federal, los sindicatos charros y las cúpulas empresariales, ganando aún con mayor ventaja: 10 mil votos de diferencia.

El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) no tiene una fuerza propia en Colima, depende totalmente del PRI y gracias a él obtuvo las dos alcaldías que ostenta actualmente en el estado. Aliado con este partido, lo mismo que Nueva Alianza y el Partido del Trabajo, fue fundamental para el triunfo del candidato del PRI, que de contender por sí sólo hubiera perdido ante el PAN.

El Partido Nueva Alianza (PANAL) a través del control corporativo del magisterio fue el que más aumentó en votación (188% más que en la anterior) y abonó al caudal electoral del PRI.

No es extraño que en Colima el Partido del Trabajo (PT) haga negociaciones con el PRI. Del presupuesto del gobierno del estado dependen las guarderías, los bachilleratos y los demás proyectos clientelistas de los que se sostiene electoralmente este partido para engrosar las urnas a favor del PRI cuando éste le promete nuevas concesiones. Ante su entrada en la coalición PRI-PVEM-PANAL-PT, su anterior candidato a la gubernatura se pasó del lado del PAN apoyando a Jorge Luis Preciado.

Aunque en sus propuestas el Partido Acción Nacional (PAN) no se alejó de la política neoliberal ni criticó las contrarreformas del gobierno de Peña Nieto, adoptó un discurso populista de derecha tildando de corruptos y fraudulentos al gobierno del estado, de esta manera explotó el descontento de amplios sectores de la población con los malos manejos del gobernador saliente. Su candidato, el senador Jorge Luis Preciado, fue el encargado de aprobar las contrarreformas neoliberales en la Cámara Alta y se encuentra envuelto en múltiples acusaciones de corrupción desde hace años.

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) se fragmentó: un sector apoyó abiertamente al PAN mientras que otro impulsó de manera un poco más discreta al candidato del PRI a cambio de prebendas. En este caso, su candidata sirvió para restarle votos al PAN.

De no figurar para nada en el escenario político de Colima antes de las elecciones, Movimiento Ciudadano (MC) se colocó como el tercer partido en importancia aunque muy por debajo de los dos principales. Esto gracias a que lanzaron como candidato a un ex panista que, a pesar de que cuando fue diputado federal aprobó las contrarreformas de Calderón, cuenta con cierta proyección local, además de una buena estrategia de marketing y el apoyo de Enrique Alfaro y del MC de Jalisco. Con un discurso anticorrupción y a favor de la democracia, atrajo a sectores de la autonombrada clase media, de las oenegés y del empresariado medio, así como a votantes de izquierda que no vieron en Morena una alternativa viable. Acompañaron desde el principio la guerra sucia que el PRI desató contra el candidato del PAN.

Morena fue el partido que más votos perdió, casi el 40% de lo poco obtenido en los comicios ordinarios (1.27%). A pesar del apoyo personal de López Obrador, de que fue el centro quien dirigió esta campaña y de los recursos humanos y económicos inyectados por la dirección nacional del partido; la división interna por la imposición del general Francisco Gallardo y el pésimo desenvolvimiento político de éste convirtieron al candidato de Morena en el peor del proceso extraordinario.

Del Partido Encuentro Social (PES) no hay mucho que decir, sólo que fue el menos votado, muy cerca del candidato de Morena, además de que su candidato se negó a declinar cuando la dirección nacional de su partido decidió, al final de la campaña, apoyar al candidato del PRI.

El proceso electoral extraordinario y sus resultados

Este proceso electoral se convirtió en el más sucio en la historia de Colima, con compra de votos, guerra mediática, violencia, asesinatos, intervención del narco, quema de casillas, boletas robadas y marcadas previamente. Y a pesar de eso, esta vez el PAN aceptó tranquilamente su derrota y validó los comicios.

Se trató de una elección polarizada entre los dos punteros, en la que la campaña del “voto útil” a favor del PAN dejó marginadas a las demás fuerzas políticas. Además, el abstencionismo creció 4% con respecto a las ordinarias, aunque esto es un fenómeno recurrente en los procesos extraordinarios.

El fortalecimiento del bipartidismo y la permanencia del aparato PRI-Gobierno tuvieron como base el corrimiento a la derecha de la mayor parte de la población colimense, con un voto anti-PRI importante pero capturado por el PAN como partido o por ex panistas como el candidato de Movimiento Ciudadano. Otro ejemplo de esta “derechización” es la disposición de todos los candidatos, incluso el de Morena, de comprometerse con el grupo empresarial “¿Cómo vamos Colima?”. También, a pesar de la continuidad del PRI en el gobierno, cambió el grupo que se hace del ejecutivo: regresa el Grupo Universidad, el más neoliberal y el más ligado a Peña Nieto.

Movimiento Ciudadano se quedó con el programa de la izquierda, por lo menos a nivel publicitario, pero sin organización de base.

El PAN, se quedó sin programa, arrebatado por el PRI que se presenta incluso a su derecha, además, a pesar de que poseía el Congreso y seis de los diez municipios, su estructura no le bastó para neutralizar las maniobras electorales priistas. Esta capacidad de recomposición del PRI a pesar del descrédito por las contrarreformas, la violencia en el país y la crisis económica, es un punto a analizar para las elecciones presidenciales de 2018.

El proceso electoral extraordinario en Colima debilitó el ciclo de luchas ascendentes de los movimientos sociales que se inició en 2012. Varios dirigentes de movimientos tan importantes en el estado como el SUTUC, el Consejo Limonero o el Consejo Indígena de Zacualpan entraron en la contienda apoyando al PAN o incluso al PRI. La imposición del General Gallardo y la cerrazón de AMLO y de la dirección nacional rompió el proceso de Morena Colima como aglutinador de un sector importante de la izquierda social local.

En resumen, el gran ganador de estos comicios en Colima fue el Estado burgués desde sus partidos más afines.