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Brasil: “vivimos tiempos de un choque muy decisivo”, entrevista a Ana Cristina Carvalhaes.

Entrevista con Ana Cristina Carvalhaes Machado, de la dirección ejecutiva nacional de Insurgência, corriente vinculada a la IV internacional y a la dirección estatal de Río de Janeiro.

 

Entonces, ¿qué está pasando en Brasil en estos momentos?

En una mirada general, vivimos tiempos de un choque muy decisivo, muy probablemente histórico, entre el proyecto del capital para el país y la resistencia de los de abajo.

Sectores dominantes de las elites económico-políticas del Brasil, entre los cuales la banca, industria y aún aquellos que han estado aliados a los gobiernos de coalición del PT del 2003 al 2015 (agronegócio, constructoras), han echado al PT del poder, con  el impeachment de Dilma Roussef en abril del 2016. Lo hicieron exactamente para acelerar en velocidad de cohete la ejecución de los planes de destrución de las leys de trabajo, de entrega del sistema de pensiones al sistema financiero –debilitando a lo sumo el sistema público (este es el sentido de la llamada “Reforma de la Seguridad”) – de privatizaciones de la infraestructura (puertos, aeropuertos, petróleo, carreteras, alcantarillas y todo más lo que no se haya logrado en las últimas tres décadas) y de brutales ataques a los empleados estatales em nivel federal y de los entes federativos (estados).

El impeachment de Dilma, para lo cual ha colaborado la tremenda corrupción en la que el PT zambulló, fue para nosostros un golpe parlamentar-jurídico-mediático con objetivo claro: hacer para el capital lo que los gobiernos de coalición de clases capitaneados por el PT no lograron.

 

¿Cómo es que un gobierno no elegido está dispuesto a aprobar leyes tan duras que influyen en todo el país?

El gobierno de Michel Temer, ex-vice de Dilma, un político de segunda línea del PMDB (Partido del Movimento Democrático Brasilero) de São Paulo, tiene ese significado de “recuperar el tiempo perdido” em términos de aplicación de la agenda neoliberal. El más importante empresário de publicidad del país (Nizan Guanaes) le ha regalado a Temer un consejo muy significativo de lo que están haciendo: “Aproveche su impopularidad y haga todo lo posible”. En gran medida lo logra porque su régimen se basa en un Congresso extremadamente conservador y corrupto – alzado a funciones trás las elecciones de 2014, cuando hubo el auge de las manifestaciones anti-Dilma, anti-corrupción. Un Congreso elegido hoy dia sería con seguridad menos truculento, com más contradicciones.

Es necesario recordar que la gran Operación Lava Jato (una suerte de Manos Limpias brasileras, pero más grande y más profunda), que ya lleva 3 años, tardó 34 meses para quitar el foco del PT y llegar a los demás partidos de sistema político. Así que este um Congreso anti-izquierda, elegido por la corrupción (cerca de dos tercios de dos diputados nacionales tubieron financiamento de las construtoras corruptoras acusadas en la Lava Jato). Es uma Cámara de Diputados con gran participación de los representantes de lo que llamamos BBB: el grupo de la “bala”, es decir, la industria de armas, que tiene interés en la criminilazación de las luchas y la política de guerra a las drogas, que extermina la juventude negra de las periferias; el grupo del “buey”, el ganado, la gente del agronegócio que destruye el medioambiente y ataca campesinos e indios; y Biblia, los tipos de las Iglesias evangélicas conservadoras, dispuestos a imponer sua agenda anti-derechos civiles, de jovenes, mujeres e comunidad LGBTT.

Por las reglas del sistema político de hace 30 años, surgido en las grandes mobilizaciones del 83/84, que derrumbaran la dictadura militar, Temer y su gobierno presionan las bases parlamentarias con un mercadeo-chantaje abierto de puestos en las máquinas públicas, promesas de financiamento para reeleción, plata para pequeñas ciudades, plata para grandes obras en las regiones y estados y amenazas de sacar prebendas. Como están todos profundamente cuestionados por la opinión popular, corren para obedecer al Ejecutivo y, además de todos los ataques neoliberales, hacer votar uma Reforma Política que les perpetue.

A esta situación, frente a la perspectiva concreta del ataque al sistema de pensiones, la gente reacionó el 28 de abril.

 

Entonces, ¿Cómo ha reaccionado la gente y cómo se organiza?

El movimento social (u obrero y popular, como prefieran) del Brasil ha sufrido un revés histórico con la llegada de Lula al poder el 2003. Por supuesto es una contradición: la mayor parte de las direcciones reconocidas y fuertes de las grandes instituciones populares, como la de la CUT (Central Única de los Trabajadores), del combativo MST (Movimento de los campesinos Sin-Tierra), de las grandes entidades estudiantiles (de universitários y secundários) etc – todo lo que habia surgido en las grandes jornadas de lucha de los 70, 80 y siguió como resistencia antineoliberal los 90 –, se domesticó a los gobiernos petistas. Dejaron de ser instrumentos de avance. El movimento sindical en específico, además por efecto de los grandes cambios neoliberales en el mundo del trabajo, ha vivido un fuerte reflujo. Se ha visto un gran divorcio entre direcciones cada vez más burocratizadas y las bases.

Por supuesto que siguieran luchando y resistiendo muchos gremios, como los maestros, los docentes de universidades, los estatales en general, la gente sin techo de las grandes ciudades – y sectores minoritários de sindicatos combativos se han organizado em pequeñas centrales alternativas (CSP-Conlutas, Intersindical dividida em dos).

Simultaneamente, desde la gran explosión popular del 2013 por derechos, nuevas generaciones de luchadores han entrado a la escena, gente que ha nacido despues de los 80 y que ya no tiene al PT como “guru infalible”, muy al contrario, ni los antiguos métodos de lucha. Se ha empezado a diseñar um movimiento juvenil muy fragmentado pero muy generalizado en las escuelas secundarias – ocupaciones muy combativas en contra de cortes en los presupuestos de educación. Se han levantado las jóvenes mujeres, de las escuelas secundarias de clase media a los barrios y favelas de las periferias, en una “ola” de afirmación femenista desde hace décadas no vista. Se ha erguido y ganado fuerza propria, nacido de la tradición de lucha del MST, um movimento de los sien techo de las grande urbes – el MTST. Y  nunca ha bajado la cabeza un amplísimo movimento de la comunidad de gays, lésbicas y trans.

Con el golpe de 2016, las organizaciones dirigidas por el viejo petismo se han vuelto a la oposición (aunque com una mirada muy focada em las elecciones del 2018, por el “vuelve, Lula”). De todos modos, por la violencia de los planes de Temer, ha sido posible, no sin dificultades, que esas dos grandes vertientes del movimiento de masas del país se hayan juntado contra Temer. El paro general del 28 de abril, llamado por las grandes centrales sindicales, ha sido um encuentro feliz de estas dos vertientes – una que estaba dormida y ha puesto en acción nuevamente el gigante que es la clase de los asalariados de Brasil – y la que ha recién nacido y se somó con  sus nuevas organizaciones de base, su energia, sus métodos, su heroísmo.

Fue una mobilización histórica. Se supone que han dejado de trabajar el 28 A alrededor de 40 millones de trabajadoras e trabajadores. Pero al frente de las grandes manifestaciones, estaban estos sectores más combativos, esta nueva generación. Es el ejército de pobres del MTST, los sindicalistas de las pequeñas centrales alternativas, la juventud negra, femenina y lgbtt que pone sus cuerpos y vidas en riesgo, con el apoyo de los parlamentarios y partidos de la izquierda socialista, en los bloqueos de caminos, en el enfrentamiento com las policias militares, en las marchas.

 

¿Cuál es el papel de la izquierda y cómo influenciar estas protestas?

La izquierda también en Brasil es una denominación muy genérica y discutible, porque, para gran parte de los que luchan, el PT, el PCdoB y otros partidos que siguen defendiendo el proyecto de colaboración de clases, aun son de “izquierda”. Y los medios de comunicación (participantes mismos del putch parlamentario y gritantemente en favor de la agenda neoliberal) tratan de hacer con que esta visión equivocada se mantenga, insistidiendo en la narrativa de lo que todo lo de malo en el país es resultado de los 13 años del gobierno “de izquierda”, de los comunistas, de los rojos.

Alrededor del rol del PT y suas aliados, ya lo explicamos arriba. Pero la izquierda socialista, “la que no se ha vendido al sistema”, es muy pequeña, aunque con alguna influencia sindical y popular, y principalmente dividida, muy fragmentada. Pero viene, desde el 2013, actuando con mucha fuerza en los nuevos movimientos. En términos de representación político-institucional, está casi toda em el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) – que ha tenido el gran papel de juntar y mantener unida, no sin grandes debates y peleas, gran parte de esa izquierda desde 2004.

La izquierda socialista ha estado completamente inmersa en los protestos y la verdad que es ha planteado la necesidad del paro general mucho antes que las direcciones tradicionales decidieran por el. No tiene la fuerza de convocatória y paralisación del país que todavían concentran las grandes centrales. Pero sin ella, sin su voluntad política, sumada a la energía y disposición de la juventud, el paro no habría sido lo que fue.

 

¿Hay alguna perspectiva para las protestas? ¿Cómo pueden llegar a transformarse en un movimiento?

Es muy pronto para saber.

El gobierno mantiene la narrativa de que han habido manifestaciones aisladas y que hubo acción de “vándalos”. En este momento nos dedicamos a preparar algunos actos de comemoración del 1º de Mayo, los que vamos a utilizar para protestar en contra de la represión policial brutal en algunos estados del país, en particular en la capital de Rio de Janeiro.

Mucha gente que no apoyaba “los rojos” empieza a ponerse contra Temer, a cambiar de opinión sobre este gobierno, debido a sus planes. Parece haber una gran indignación contra la represión. Con todas las contradicciones y crecimiento (al igual que en Europa) de alternativas políticas abiertamente fascistas (el militar Bolsonaro), este es un país en que se ha erguido una tradicción antidictatorial: 85% de los brasileros, en la más reciente encuesta de opinión, se ha declarado en favor de elecciones para presidente. “Fora Temer” es una bandera de la mayoría del pueblo.