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Construyamos el Ecosocialismo en México | CSR

Tesis programáticas para el desarrollo del Ecosocialismo en México

  1. Vivimos un período largo de crisis que tiene en el centro una crisis medioambiental global que ha cobrado la vida de millones de seres humanos, que degrada las condiciones de vida de la mayoría de las poblaciones y que hoy ya está generando la extinción masiva de millones de especies terrestres y marinas.
  2. La izquierda de todo signo debe poner en el centro esta problemática humanitaria y asumir la lucha contra el cambio climático y la devastación ambiental sin reservas. Tenemos de nuestro lado a la ciencia basada en la contundente investigación de miles de científicos que ponen de manifiesto que el capitalismo es ecológicamente insostenible a corto plazo.
  3. En este sentido es urgente impulsar una alternativa global: el Ecosocialismo, como un proyecto de emancipación ante la catástrofe capitalista. El Ecosocialismo es un proyecto para organizar la sociedad de forma diferente y es, al mismo tiempo, una estrategia política y social de combate desde una perspectiva de clase. El Ecosocialismo tiene como objetivo construir una sociedad que haga imposible la acumulación depredadora de capital por parte de una minoría, a partir de hacer realidad el control democrático, social, comunitario y obrero de los medios de producción y de la naturaleza: democratización real de todos los aspectos de la vida.
  4. Luchamos por el ecosocialismo para impulsar una sociedad libre de la explotación humana y de la naturaleza, la cual no puede ser posible sin la eliminación de la opresión histórica de las mujeres y las disidencias sexuales: la lucha ecosocialista es antipatriarcal.
  5. La estrategia política del Ecosocialismo se inscribe en la luchar del aquí y ahora, no para esperar “mejores condiciones” o coyunturas electorales. Esta estrategia se vincula a la construcción de un sujeto revolucionario amplio que parte de la vinculación de las luchas territoriales, medioambientales, indígenas, campesinas y urbano-populares en un proyecto y programa con perspectiva anticapitalista, con el objetivo de construir un gobierno y autogobiernos para la transición ecosocialista. Dicho proyecto y programa no es ajeno a los procesos sino que nace desde ellos, de sus dinámicas y experiencias, pero con la perspectiva de ampliar el proceso a nivel nacional, más allá de las luchas locales.
  6. En este sentido nos oponemos activamente al desarrollo de los proyectos extractivistas de despojo territorial y a las políticas que socavan la soberanía nacional. En esta lucha nos enfrentamos al difícil reto de salir del proyecto del nacionalismo desarrollista que pone la industria capitalista por delante, muy arraigado en sectores populares, y salir también del paradigma neoliberal comandado por la intervención del capital trasnacional. El reto es fundar un proyecto ecosocial que reconstruya la planta productiva nacional por vías no extractivistas o desarrollistas.
  7. Impulsar el Ecosocialismo significa implementar una Transición Energética Ecológica que garantice el abandono progresivo del petróleo. Sostenemos que esta transición debe iniciar con la desaparición de las empresas no esenciales (comida chatarra, restricción de la industria del automóvil y otras empresas con altos consumos de energía) y acabar con el “estilo de vida” y nivel de consumo del 10% más rico que es responsable del 70% de la destrucción ambiental. Esto pasa por aumentar el nivel de consumo energético del 50% más pobre del país para que salgan de la pobreza energética. No apoyamos un sociedad donde todos vivamos en la miseria por bien de la naturaleza.
  8. Nos oponemos a la falsa “transición energética” dirigida por empresas trasnacionales y grandes empresas privadas que intentan destruir las empresas públicas. El objetivo de estas empresas privadas es hacer negocio a través del discurso verde sin sustituir a las energías fósiles, de hecho la mayor cantidad de capital invertido en energías “limpias” viene de las grandes corporaciones energéticas, con lo cual hacen una “lavado verde” de su imagen y de la destrucción ambiental histórica que continúan hasta hoy.
  9. Por ello desde el Ecosocialismo nos oponemos a este Capitalismo Verde y a todas las propuestas de mercantilizar el problema ambiental que pretenden hacer un negocio con la vida, la salud y el territorio.
  10. El internacionalismo ecosocialista es esencial para esta lucha porque el capitalismo es mundial y la respuesta debe ser, y ya está siendo, internacional. Por lo que apoyamos a la lucha campesina internacional, la lucha juvenil internacional y la unión de las luchas de los pueblos a nivel global. En este sentido nos sumamos a las convocatorias de movilización venidas desde otros rincones del planeta como las convocatorias en defensa del Amazonas de los pueblos indígenas, los llamados internacionales de la juventud o las fechas conmemorativas a nivel mundial en defensa de la naturaleza.
  11. Las experiencias latinoamericanas demuestran que la llegada de la “izquierda progresista” no garantiza el cambio de la matriz económica extractivista y que en algunos casos se puede profundizar la destrucción ambiental con mayor aprobación. En este sentido, defendemos la independencia del movimiento ambiental y ecologista de los gobiernos para defender en todo momento el territorio.
  12. Luchamos contra el ecologismo antiobrero y colonial que culpa a los explotados de la ciudad y a los pobres del deterioro ambiental y deja intacto al sistema capitalista. Reivindicamos que la transición energética y la planificación de la economía pasa por la participación democrática de las y los trabajadores y sus organizaciones, para ello la democracia de la fábrica y la empresa es fundamental con el objetivo de lograr la autogestión democrática y planificada dentro de la cadena de producción misma.
  13. El Ecosocialismo propone como parte de la estrategia de lucha un Frente Socioambiental de los distintos procesos de lucha nacional con el fin de tener capacidad de respuesta ante los ataques de los gobiernos y las empresas, y también para construir un proyecto conjunto de lucha nacional.
  14. Empujar un proyecto de la planifiación económica a partir de criterios ecológicos. Sin un control de la economía capitalista que evite la expansión anárquica y destructiva del medio ambiente, no podremos detener la catástrofe. A su vez la planifiación ecosocialista de la economía no puede ser sustituida por las pequeñas unidades de producción autogestionada, pues debemos expropiar a la clase dominante de manera global para compensar las desigualdades de clase y regionales que ha generado el capitalismo.
  15. Nos oponemos terminantemente a la criminalización de las y los luchadores ambientales y sociales, y condenamos los asesinatos de los mismos que lamentablemente no dejan de aumentar. Es necesario denunciar fuertemente esta violencia sistémica y dar cobertura a los luchadores: “defender a los que defienden el territorio”, a partir de una red de solidaridad nacional. En este sentido es fundamental ubicar el papel de terror que están cumpliendo los grupos de narcotraficantes, como mercenarios que le abren el camino a las empresas trasnacionales en colisión con diversos gobiernos regionales y las cúpulas de la policía y el ejército.
  16. Impulsamos las consultas a las poblaciones frente a los proyectos que afectan su vida y a su medio, las cuales deben estar apegada a los criterios de la OIT y respaldada por la participación presencial de las comunidades.
  17. Nos oponemos a la lógica mercantil del turismo masivo que tiene detrás el proyecto del Tren Maya. Aunque los proyectos ferroviarios son de menor impacto ambiental, el Tren Maya va acompañada del proyecto de las Zonas de Crecimiento Económico que promueven procesos violentos de crecimiento capitalista. Ante la inminencia del proyecto y la falta de un plan alternativo al Tren, exigimos la nacionalización completa del proyecto y el control de las comunidades de los puntos clave (estaciones, desarrollos turísticos aledaños, etc).
  18. Nos oponemos a la ruta mercantil y de desarrollo del proyecto transísmico que recorrerá los 300 kilómetros de la parte más angosta de nuestro país con una franja de 10 kilómetros por lado, así como a los 6 polígonos industriales de 300 hectáreas, por ser un proyecto colonial histórico que afectaría a las naciones indígenas de la zona y tendría incalculables repercusiones sociales y en el medio ambiente.
  19. En este proceso desde la CSR convocamos a construir organizaciones ecosocialistas con militantes que tengan una visión revolucionaria y anticapitalista, no sólo con el objetivo de acumular conocimiento sobre la catástrofe ambiental, sino para intervenir, ayudar, difundir y construir un movimiento amplio, además de estar dispuestas a aprender de las luchas, resistencias e iniciativas populares, campesinas e indígenas para nutrirse y aportar. Por ello extendemos la invitación a sumarse a la CSR para estar organizadas y luchar para construir un futuro sin opresión, donde la vida esté en el centro y no las ganancias empresariales.