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Contribuciones a la teoría revolucionaria desde las montañas mexicanas: Una reseña de Lucio Cabañas y la guerra de los pobres

Por Nevin Siders, militante de la Coordinadora Socialista Revolucionaria (CSR)

Se han escrito varias biografías de Lucio Cabañas. El valor de esta radica en que resalta sus contribuciones a la teoría revolucionaria. En el primer capítulo relata como fue estudiante normalista a principios de los 1960 en el estado de Guerrero, sede de Acapulco pero también uno de los estados más violentos y despóticos de México. A egresarse se le asignaron a una escuela en el municipio rural de Atoyac donde se relacionó con los pequeños movimientos revolucionarios existentes, el Movimiento Revolucionario del Magisterio, el Partido Comunista Mexicano y un grupo que este último dirigía, la Central Campesina Independiente.

En el mismo año de su egreso, organizó a la comunidad a hacer cumplir a un aserradero local con sus promesas a traer a la comunidad el agua potable, electricidad, telefonía y pavimentación que había prometido a cambio de la concesión. Después del éxito de esta campaña y otra dentro de la escuela para resistir la imposición de uniformes escolares, Lucio había ganado un reconocimiento local. Pronto convocó a la comunidad a formar la Unión de Campesinos, Pequeños Comerciantes y Padres de Familia que “abanderó todas las demandas posibles y no solamente las de los padres de familia de su escuela”.

Con esta organización el autor hace hincapié en el hecho de que, desde sus orígenes, Cabañas tuvo una apreciación distinta de las prevalentes en su tiempo: la Unión no era una organización exclusivamente campesina o proletaria, sino de toda la población oprimida y explotada. En cada sección dirija la atención a este aspecto, llegando a nombrarlo como el pobrismo de Lucio.

Dicho pobrismo condujo a su movimiento a conseguir un reconocimiento estatal y nacional, así como ganar y mantener un territorio liberado en tres municipios que duró más de un lustro.

Durante este tiempo luchó por un socialismo distinto al “burocrático”, o “vertical” como lo tildamos hoy, de una sola clase, y menos un socialismo dirigido por un solo partido. Es por eso que Silva Nogales le reconoce como originador de una variante al pensamiento socialismo distinto del leninismo, maoísmo, trotskismo, etcétera, asignándole un lugar apegado al guevarismo gracias a su carácter alejado del centralismo. El libro ofrece abundantes ejemplos, de hecho de casi cada encrucijada, de como Cabañas convocaba a las filas a asamblea donde se tomaban las decisiones.

El libro consta de sólo dos capítulos, un primero que tiene un estilo más bibliográfico, y un segundo que inicia siguiendo este patrón. El segundo capítulo pasa paulatinamente a cobrar un modo más académico que desmenuza semántica y sistemáticamente las consignas y acciones del Partido de los Pobres conforme la declarada intención de comprobar que el pobrismo constituía una forma novedosa de organización insurreccionista y de pensamiento revolucionario.

Queda evidente que Lucio supo y se inspiró de la comuna en el estado colindante de Morelos en 1914 durante el régimen de la Convención, cuando la División del Norte, encabezado por Francisco “Pancho” Villa, y el Ejército Libertador del Sur, dirigido por Emiliano Zapata tomaron al Ciudad de México por más de un año. Pero distinto de aquel año cuando la Casa del Obrero Mundial opuso al levantamiento campesino, Cabañas no se limitó a un solo lado del binomio obrero-campesino, originando una forma de trabajo que acogía a ambos como aliados naturales contra los ricos. Aunque el libro no lo menciona, es indudable que los nombres de la trilogía de películas de Pedro Infante tan populares de la época —Nosotros los pobres, Ustedes los ricos y Pepe el Toro— ayudaron a orientar las masas a favor de semejante cosmovisión.

Lo que el autor hace a lo largo del segundo capítulo es recopilar las experiencias del Partido de los Pobres en su creciente influencia estatal que conseguía contactos a lo largo y ancho del país, demostrando con los hechos como cada movimiento, organización y táctica militar fue concebido y ejecutado de acuerdo con enfoque democrático, fijando el ejemplo de cómo puede ser una futura sociedad justa.

En resumen, este lector afirma que el autor arma un argumento consistente y convincente de que el pobrismo cabañista representa una contribución importante, y quizá en ciertos aspectos original, al pensamiento socialista sobre cómo motivar y organizar a las víctimas del capitalismo para que marchen en un mismo sentido.

Al vigésimo quinto aniversario del levantamiento zapatista, periodo en el cual han mantenido un territorio liberado con una extensión que abarca varios municipios y en el cual realizan un experimento en construir una sociedad más allá del capitalismo, se entrega este artículo en espera de que tenga los más lectores posibles.