Rosario_celebra_el_Dia_por_la_visibilidad_lesbica

El bicho de la lesbofobia

Por María del Rosario Torres Ponce

La lesbofobia puede definirse como la discriminación y odio hacia las lesbianas. El término se originó en los años 70 en el marco de las luchas sociales que la comunidad sexo diversa estaba llevando a cabo, enfatizada por la manera en que las lesbianas rompemos el modelo tradicional del patriarcado, pues somos económica y sexualmente independientes de los hombres.

Históricamente, el patriarcado siempre ha combatido lo que le resulta diferente o peligroso, y nada más desafiante para él que nosotras, por lo cual se nos ha lanzado contra las lesbianas a la caballería sexista de formas distintas, comenzando por lo que podríamos llamar la táctica “personal”, pues a la gente a nuestro alrededor le da por pensar que somos merecedoras de odio o de lastima, se nos ve como seres incompletos según su percepción de lo que como individuos hembras “debemos” ser.

La siguiente cargada de metralla echada contra nosotras es de forma “interpersonal” pues en este momento el juicio se trasforma ya en discriminación notoria, en abusos verbales o incluso físicos, en el abandono o el rechazo de amigos o de nuestra propia familia cuando nos sinceramos sobre quienes somos.

Pasamos a otra fase más dura, cuando ya la discriminación es “institucional”, por medio de los gobiernos, escuelas, empresas o iglesias y se da implícitamente el mensaje de que el rechazo, la invisibilizacion o la petición de normalización según lo socialmente (patriarcalmente) aceptado debe ser respaldado y animado por estas instituciones, dejándonos solas contra el sistema y con casi nula oportunidad de obtener justicia ante los atropellos.

Otra de las fases es la “cultural” que se lleva a cabo a cabo a enorme escala, promovida y justificada por la sociedad en varias maneras:

  • Silencio: Se nos niega el derecho a la reunión; a la discusión sobre diversidad sexual en la aulas escolares; a la educación sexual en niños, privándolos del derecho a saber que son parte de una realidad humana diversa ; y el encubrimiento de los crímenes de odio en los medios de comunicación, llamándolos “crímenes pasionales”.
  • Negación cultural: Se censura y se niega la participación de los miembros de nuestra comunidad a la sociedad. Un ejemplo muy gráfico es Alan Turing, matemático inglés que fue pieza fundamental para que los Aliados ganaran la Segunda Guerra Mundial al descifrar la máquina enigma con la que los alemanes cifraban sus mensajes, poniendo de paso las bases para la computación y considerándosele el padre de la computación electrónica y la inteligencia artificial. Como pago a sus contribuciones obtuvo el cese súbito de su carrera y la baja deshonrosa del ejército, y lo orillaron al suicidio al ser procesado penalmente por ser homosexual.
  • Negación popular: Se presupone que todos son heterosexuales y se nos invisibiliza social y legalmente.
  • Promoción del miedo a la visibilidad: Se promueve el silencio y se acalla toda manifestación de visibilidad LGBTI desde la familia, la escuela o las instituciones religiosas, con aquellos dichos tan conocidos como “sé discreto/a”, “no te exhibas”, “nadie tiene porque saber que eres así”, “compórtate como un hombre/mujer normal”.
  • Creación de guetos: Se tolera la existencia de nuestra comunidad con la condición de mostrase exclusivamente en los bares o discos destinados para tal fin.
  • Negación de nombres apropiados: Uso de términos peyorativos contra nosotros/as como símbolo de empoderamiento de la sociedad patriarcal.
  • Estereotipos: Fomento de clichés sobre nosotros/as, con imágenes estereotipadas en medios de comunicación, revistas, películas y series, omitiendo el hecho de que dentro de la comunidad existen tantos estilos de expresarse como personas, pues cada uno/a de nosotros/as somos únicos/as e irrepetibles.
  • Tolerancia: Se nos ha adoctrinado para celebrar el que se nos tolere, sin embargo, la tolerancia significa por que quien soy está mal, que mi forma de expresarme está mal, pero que la sociedad muy amablemente “tolera” mi forma de ser, se sentir y de amar.

En fin, ¿por qué somos tan señaladas las lesbianas, incluso más que los hombres homosexuales? Porque rompemos la norma patriarcal al desligarnos de los hombres y de su mundo y eso, en la sociedad en la que vivimos, es una de las más grandes rebeldías.