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¡Este 8 de marzo no queremos flores, saldremos a luchar!

En México, la violencia contra las mujeres se despliega con formas cada vez más extremas y se incluye en todos los ámbitos sociales. En 2012 y 2013 han sido asesinadas 3 mil 892 mujeres, y al menos 7 mil 185 permanecen en calidad de desaparecidas, casi la mitad de ellas son menores de edad. Matar a una mujer se ha convertido en un delito sin consecuencia penal alguna, mientras el Estado intenta minimizar los altos niveles en feminicidios en el país: la violencia se naturaliza.

El 10% de las mexicanas seguimos siendo analfabetas, somos excluidas de la educación o relegadas del sistema educativo por motivos de género. El acceso a la salud, controlado por el Estado, criminaliza nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y cada día mueren mujeres por abortos realizados en condiciones de riesgo. La falta de educación sexual y de políticas integrales de salud impide el real ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos. En ello influye gravemente el peso que sobre el Estado mexicano mantiene la Iglesia que, impulsada por sectores reaccionarios y de derecha, atenta contra los derechos sexuales y reproductivos, motivando la discriminación por orientación sexual e identidad de género.

Las mexicanas seguimos asumiendo la carga laboral requerida para sostener a nuestras familias al tiempo que nos ocupamos del trabajo del hogar. En el trabajo, sufrimos la sobreexplotación, la discriminación y el acoso sexual de manera cotidiana mientras recibimos salarios menores a los de los hombres. Por todo ello, este 8 de marzo diremos:

 

¡Ni una más! ¡Alto a los feminicidios!

¡Por un salario digno que alcance para vivir! ¡A trabajo igual, salario igual!

¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal y seguro para no morir!

¡La revolución será feminista o no será!

Feministas con voz de maíz
Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT)