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HACIA UN DOCUMENTO SOBRE “FUNCIÓN Y TAREAS”/ IV Internacional.

Nuestra comprensión de la función y las tareas de la Cuarta Internacional a nivel nacional es que queremos construir partidos que sean útiles en la lucha de clases. Esto quiere decir: los partidos que pueden reunir las fuerzas y decidir sobre las acciones que tengan un impacto y puedan avanzar la lucha de clase, sobre la base de un enfoque y programa de la lucha de clases. El objetivo final de tal partido es, obviamente, deshacerse del sistema (capitalista) existente, en términos generales que se puedan expresar. Esta perspectiva compromete a las fuerzas de la Cuarta a ser una parte integral y leal para construir y dirigir a estos nuevos partidos, no simplemente con el objetivo de reclutar o esperar para denunciar eventuales traiciones. Nuestra orientación se deriva del análisis de la situación mundial que se discute en los otros dos informes desarrollados en la perspectiva del Congreso Mundial, los cuales señalan por un lado el caos geopolítico y por otro los procesos desiguales y contradictorios de radicalización frente a una crisis de conciencia de clase. La idea central es que no podemos generalizar un modelo para lo que la Cuarta tiene que hacer, aunque es obvio que algunas experiencias aparentemente más exitosas serían imitadas. Tenemos que estar acostumbrados a una situación en la que las experiencias concretas sean variadas y tal vez vayan en una dirección diferente. Uno de los problemas que hemos tenido es la tendencia involuntaria a considerar sólo lo que está sucediendo en algunos países claves (Francia hace algunos años, etc.), y no internacionalizar lo suficiente nuestra manera de pensar. La discusión sobre diferentes experiencias en las ultimas reuniones del Comité Internacional ha sido buena para pluralizar más a nuestra perspectiva, y este es el foco de esta resolución de función y tareas.

Una re-orientación en los noventas.

En 1995 decidimos que la perspectiva de construir pequeños partidos vanguardistas de masas, basados sobre el programa entero de la Cuarta no fue útil. Fue posible construir partidos involucrando fuerzas más amplias que podrían tener un impacto positivo y más fuerte sobre la lucha de clase.2 La resolución “Construyendo la Internacional Hoy”, enmarcó un acercamiento a la construcción de partidos enfocado en la edificación y fortalecimiento de las organizaciones de la Internacional, a nivel nacional a través de la congregación de fuerzas más amplias que las que serían ganadas en el programa histórico de la Cuarta.

El documento describió el contexto de la siguiente manera: “El proyecto de una sociedad socialista que represente una alternativa al capitalismo y a las experiencias desastrosas del “socialismo” burocrático, carece de credibilidad: es gravemente hipotecado por el balance del estalinismo, de la socialdemocracia y del nacionalismo populista en el “tercer mundo”, así como por la limitaciones de quienes se adhieren a ese proyecto hoy. “En un gran numero de países dominados, importantes fuerzas de vanguardia vanguardistas ahora sse muestran escépticas sobre las posibilidades de exito de una ruptura revolucionaria con el imperialismo y sobre la posibilidad de tomar el poder y mantenerlo en el marco de la nueva correlacion de fuerzas.” …. ”el internacionalismo revolucionario aparece como un utópico”. (Capítulo 1) Cabe señalar que los informes en preparación para el próximo Congreso Mundial no indican ninguna mejora cualitativa en la relación de fuerzas y nivel de conciencia de clase política. Los dos terrenos para tal construcción de partidos fueron explicados de la siguiente manera: “El desfondamiento del sistema estalinista tiene come consecuencia positiva haber sacudido fuertemente las previsiones sectarias sobre nosotros, dentro de las filas de las vanguardias obreras, sindicales y políticas. Igualmente, el triunfalismo del capital ha tenido por efecto incitar a la unificación de todos los anticapitalistas, conscientes de su debilidad. Estamos en mejor postura ahora para tejer relaciones de solidaridad militante y de unidad de la luchas, con las fuerzas que anteriormente rechazaban incluso la idea de entablar un dialogo con nosotros.”(Capitulo 2) …” Deseamos recibir en nuestras filas organizaciones marxistas revolucionarias que no necesariamente se reivindiquen del “trotskismo”, ni se reconozcan en nuestra historia, sino que se nos unan con base en una convergencia programática real “(Capitulo 3)

” Deberemos tambien integrar nuevos temas a la reflexion política de la las jóvenes generaciones militantes que de ahora en adelante actuaran en un marco “posstalinista”, en el que las nuevas preocupaciones ideológicas y experiencias deben ser combinadas con las lecciones tradicionales, una vez más confirmadas por el capitalismo en crisis. Tomar en cuenta estos nuevos sujetos no es solo un problema de “pedagogía” hacia la juventud combatiente, sino, más fundamentalmente, de nuestra capacidad de elaboracion teoríca, actualización programática y asimilación de las nuevas experiencias políticas, las formas y los ejes de lucha originales, de las metamorfosis socioeconómicos, etc.”(Capitulo 3) El documento esbozó diferentes métodos de avanzar esta meta de fortalecer nuestras organizaciones:

A) El Frente único en las luchas concretas y en los movimientos de masa.

B) La unidad con las otras organizaciones revolucionarias.

C) Reagrupamiento mas amplio con otras fuerzas de izquierda.

Ya en 1991, la resolución sobre América Latina planteó: “Es obviamente imposible dar une solo orientación para todas nuestras secciones. No hay un modelo y une línea únicos de construcción validos par todos los momentos y lugares. La revolución nicaragüense y la constitución del PR brasileño movieron a tentativas por repetir sus experiencias. Buscamos construir grandes partidos revolucionarios de masas. Pero hay un sinnúmero de variantes para llegar a ello” (énfasis añadido).

Esto enumeró las distintas opciones escogidas por nuestras organizaciones de aquel tiempo:

• El surgimiento de un partido obrero de masas como el PT posibilitó el desarrollo a su interior de una corriente marxista revolucionaria que trabaja de la manera más leal posible para construirla. …

• El desarrollado de un partido revolucionario independiente con influencia de masas ha sido. básicamente el caso del PRT mexicano.Antes del surgimiento del neo-cardenismo, se estuvo cerca de lograr la convergencia del grueso de la izquierda revolucionaria en torno del PRT. …

• La incorporación a proyectos revolucionarias en formación o ya establecidos. Este ha sido el camino seguido por nuestra sección colombiana. La integración de nuestras camaradas a ¡A Luchar¡ de dio a partir de una serie de acuerdos políticos, que giraron básicamente alrededor de la situación Colombiana. …

• La participación en un frente político revolucionario, manteniendo una existencia independiente. La experiencia de nuestros compañeros uruguayos en la conformación del MPP tiene una gran trascendencia. En el convergen diversas corrientes -el MLN-Tupamaros, el PVP, el MRO y nuestras camaradas des PST junto con un sector importante de individuos independientes.

En 2003 reafirmamos: (2) La lucha por tales partidos pasará por etapas, tácticas y formas organizativas que serán específicas en cada país. Semejante recomposición anticapitalista persigue de entrada un objetivo clave: promover una efectiva y visible polarización entre ella y todas las fuerzas adictas al neoliberalismo social (socialdemocracia, post-estalinismo, ecologistas, populistas) a fin de acelerar su crisis y darle una salida positiva. Esto requiere: – La presencia de fuerzas políticas significativas donde las corrientes marxistas revolucionarias colaboran con corrientes o representantes importantes o emblemáticos que rompen con los partidos reformistas sin alcanzar por ello posiciones marxistas revolucionarias. – Una relación respetuosa pero estrecha con el movimiento social, cuya recomposición alterne las demandas y la acción.

– Una representatividad reconocida en la sociedad que rompa el monopolio de los partidos social liberales, gracias a una presencia en las asambleas elegidas mediante el sufragio universal, a nivel local, regional e internacional (Europa).

– Un funcionamiento pluralista que, más allá de la simple democracia interna, favorezca al mismo tiempo la convergencia y el debate y que posibilite el mantenimiento y el funcionamiento de una corriente marxista como parte de un todo más amplio. Para el caso de América Latina, nuestro objetivo es construir partidos y/o reagrupamientos anticapitalistas amplios, pluralistas y con una real implantación en el proletariado y los movimientos sociales que articulan la resistencia antineoliberal en el marco de la lucha contra la mundialización capitalista. Como corriente marxista revolucionaria, estamos por la construcción del “núcleo duro” de la izquierda. Esta perspectiva no se puede construir suplantando el pensamiento estratégico, la acción radical y las iniciativas audaces, por una actitud sectaria de “autoafirmación” y conservadora de “nuestra identidad”. ”

En 2010 nuestra énfasis fue desplazada, de subrayar las posibles relaciones con organizaciones de izquierda ya existentes, a la reconstrucción de la izquierda:

4. Queremos involucrarnos en la reorganización para crear una nueva izquierda que sea capaz de enfrentar el desafío de este siglo y de reconstruir el movimiento de los trabajadores y las trabajadoras, sus estructuras, su conciencia de clase, su independencia de las burguesías a nivel político y cultural. (Nuestro énfasis) • Una izquierda anticapitalista, internacionalista, ecologista y feminista;

• Una izquierda que es una clara alternativa a la social-democracia y sus gobiernos;

• Una izquierda que lucha por el socialismo del siglo XXI, autogestionado y democrático y que tiene un programa corriente de cómo llegar a él;

• Una izquierda que está conciente de que para alcanzar este objetivo tiene que romper con el capitalismo y su lógica y de que por tanto no puede gobernar con las representaciones políticas de aquello con lo cual desea romper;

• Una izquierda pluralista arraigada en los movimientos sociales y los centros de trabajo que integra la combatividad de trabajadores, las luchas por la liberación y la emancipación de las mujeres y LGBT y las luchas ecológicas;

• Una izquierda no institucional que basa su estrategia en la auto-organización del proletariado y l@s oprimidos bajo el principio de que la emancipación de los trabajadores es tarea de los trabajadores mismo;

• Una izquierda que impulse todas aquellas formas de autoorgnizacion por parte de los trabajadores y las clases populares que favorezcan y estimulen a pensar, a decidir y a hacer por su propia cuenta y su propia decisión

• Una izquierda que integra nuevos movimientos sociales, nuevos temas como los expresados en el Foro social mundial de Belem, y sobre todo las nuevas generaciones

• Una izquierda internacionalista y anti-imperialista que lucha contra la dominación y la guerra y la autodeterminacion de los pueblos, y que construye el marco para una Internacional democrática de masas;

• Una izquierda capaz de vincular la herencia preciosa del marxismo crítico y revolucionario con las aportaciones del feminismo, eco-socialismo y los movimientos indígenas de América Latina;

• Una izquierda independiente y de luchas de clases que lucha por la más amplia acción unida contra la crisis y por los derechos, logros y aspiraciones de los trabajadores y las trabajadoras y de todos los oprimidos. Estos son los criterios y el contenido genérico que nos damos para construir nuevos instrumentos políticos anticapitalistas útiles para combatir el actual sistema.

Diferentes caminos hacia el mismo objetivo, rupturas y bifurcaciones

Como hemos reiterado en estas resoluciones, la decisión sobre qué instrumento político encaja la definición en cualquier país específico, en cualquier momento, tiene que ser basada sobre el entendimiento fundamental de la situación -las dinámicas y las fuerzas existentes. Ninguna receta de afuera, con cualquier etiqueta puede reemplazar el entendimiento de la situación actual. Mientras la utilidad de un instrumento político sólo puede ser determinada por este entendimiento, el tipo de instrumento político necesario cambia mientras cambia la situación. Pero puede ser que esto no es el caso, que en efecto puede traicionar lo que es necesario. Tenemos que estar preparado para romper y formar un nuevo instrumento cuando evaluamos lo que hemos perdido en la batalla política. Sin embargo, esto no quiere decir que la opción anterior fue la incorrecta (sabemos también que los partidos que proclamaban tener el programa completo de la revolución bolchevique se traicionaron o se convirtieron en reformistas. Tenemos que evaluar en qué punto en la historia fueron formados y si en sus primeros periodos han tenido un efecto positivo sobre la situación nacional.

Por ende, mientras juzgamos la evolución del PT de Brasil, o Refundación en Italia, como algo que en fin no nos llevó a ningún sitio, esto no quiere decir que fuimos incorrectos en participar de estos por el periodo que sea, o que no fueron expresiones positivas de las aspiraciones de aquellos que deseaban un cambio sistémico, tampoco quiere decir que no hubo logros concretos. También fue el caso y rápidamente fue obvio que el instrumento político es uno transicional y que su metas debería ser luchar para crear un nuevo partido político.

Decimos que la naturaleza del instrumento político necesario evoluciona con la situación, por que sabemos que cuando la revolución esté en el horizonte vamos a necesitar un partido capaz de entender y agarrar esa oportunidad. No obstante, sabemos que proclamando el partido revolucionario hoy no necesariamente, en la mayoría de los casos, nos dirige a cumplir con el criterio que tengamos para ser util para la lucha de clase.

Esto no quiere decir que no podemos señalar las experiencias en las cuales los partidos que abiertamente se caracterizan como revolucionarios han tenido un verdadero impacto: el Partido Socialist de Trabajadores (SWP) en EE.UU., en el movimiento anti-guerra, la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) de Francia, o fuera de nuestro movimiento el SWP británico con el lanzamiento de su Liga Anti-Nazi en los años setenta. Su impacto fue el producto de una situación política particular y solamente puede ser entendido en sus propios contextos. Más bien, su impacto fue moderado y estos partidos nunca alcanzaron un peso critico en la vida política de sus países – esto con la excepción de la LCR en sus dos campañas con Besancenot en 2002 y 2007, durante la ultima década de su existencia.

El balance de nuestras experiencias de principios de los noventa.

Casi todas las organizaciones de la Cuarta Internacional han tratado, en la manera que le correspondía en sus respectivos países, de construir o participar en formaciones políticas amplias. Las primera experiencias fueron en los años ochenta, y ellos tomaron diferentes formas. Los camaradas en Brasil participaron en la creación y construcción del PT desde los años ochenta en adelante. Podemos recordar la formación de Solidarity en EE.UU. por el reagrupamiento de tres organizaciones de la izquierda revolucionaria en 1986, y la Alianza Rojo Verde en Dinamarca en 1989 a través de un acuerdo entre el Partido Comunista y el Partido Socialista de Izquierda (3) , y nuestra propia sección en ese país. Diez años después en 1999, el Bloque Izquierdo en Portugal fue creado por la sección de la Cuarta Internacional, una corriente del Partido Comunista y una organización maoísta. En Asia, varias organizaciones que venían de otras corrientes -en Filipinas los camaradas rompieron con el maoísmo, en Pakistán los camaradas anteriormente en la Tendencia Militante, los camaradas e Sri Lanka con sus raíces en la ex-sección antes de 1964 y estando momentáneamente con el Comité para una Internacional Obrera (CWI, por sus siglas en inglés) – también han unido con nosotros durante los noventas y al principio del siglo.

Estas organizaciones en particular han tenido que confrontar situaciones de violencia extrema de varias formas. En Filipinas, a través de la auto-organización de las comunidades amenazadas y la organización armada y clandestina apoyando negociaciones con el gobierno, y en Pakistán por una campaña política abierta denunciando la violencia del Estado y los Talibans. Algunas de nuestras organizaciones nacionales, particularmente pero no exclusivamente en Europa, han participado en varios intentos de construir duraderas organizaciones amplias durante estas décadas. Por ejemplo, en Italia o Bretaña pero también con Suráfrica. También los camaradas brasileños, siguiendo la traición del PT, participando en la construcción del PSOL. Algunos intentos de fusionar por parte de las corrientes revolucionarias han fracasado más o menos rápidamente (en el Estado Español con los maoístas MC/MKE, en Alemania con los pos-estalinistas en el VSP), mientras otras como Solidarity EE.UU. o Socialist Resistance en Bretaña siguen existiendo por más de 15 años. Otras experiencias también han fracasado en lograr su potencial, ente estos la más notable siendo la creación de un Nuevo Partido Anti-Capitalista (NPA) por la sección en Francia en 2009, o Left Unity en Bretaña en 2014. En ambos casos un factor fue la aparición inesperada de una corriente de izquierda desde dentro la socialdemocracia (Parti de Gauche en Francia y el fenómeno Corbyn en Bretaña.)

Por otro lado ambos la Alianza Rojo-Verde de Dinamarca y Bloque Izquierdo en Portugal siguen jugando un papel e influencia como partidos de izquierda en sus respectivos países. Así, Podemos, cuyo impetus y base es mucho más ligado al desarrollo de movimientos espontáneos de resistencia y la radicalización que caracterizó el movimiento de los Indignados. Por el momento, Podemos es la única fuerza política que puede ser caracterizada como producto de ese tipo de movimiento, aunque el apoyo a Sanders en EE.UU. o Corbyn en Bretaña tienen elementos en común. Sin embargo, estos últimos aparentan estar en contradicción con uno de las características de las nuevas radicalizaciones: rechazo de partidos políticos en general, más bien el resultado de la desilusión con los partidos establecidos, aunque en los casos de elementos más radicales, también debido al comportamiento elitista o sectario de grupos de la izquierda radical dentro de los movimientos sociales. No obstante, durante el ultimo periodo, en EE.UU. y Europa, es posible notar que mientras sigue la desconfianza sobre partidos, notamos un cambio hacia la arena político-electoral; el ejemplo de las revoluciones árabes que fueron proyectados hacia el derrumbe de gobiernos y regímenes, las dificultades en obtener victoria solamente a través de lucha; y debido a la profundización del desprestigio de la élite política en sí que revela un imagen de debilidad.

Trágicamente, el proceso revolucionario árabe no produjo fuerzas políticas organizadas capaces de dar liderazgo al movimiento de masas; la excepción sería el Frente Popular en Tunisia. Nuestras experiencias en la construcción de partidos útiles para la lucha de clase han sido generalmente limitadas a la participación en partidos que lograron alguna influencia en sus países, aunque fueron partidos minoritarios (un porcentaje de votos usualmente de bajo de 10%, en cuanto a membresía de mil personas), en situaciones políticas en las cuales habían cierta estabilidad relativa y por lo cual no fue posible anticipar el colapso de partidos tradicionales donde la “cuestión de poder” no fue articulada o planteada en términos de su relación con la socialdemocracia. Pero hay algunos casos en que hemos estado envueltos, en otra situación que tienen otras posibilidades, plantean otras cuestiones: situaciones de crisis política, donde se puede proyectar que partidos de clase no-gobernante se convierten en una mayoría política, formar un gobierno, etc. El PT es uno, Podemos es otro, y en el caso de un grupo con que tenemos relaciones fraternales, DEA en Syriza es otro; hay también Marea Socialista que estuvo en PSUV por varios años, aunque en este ultimo caso fue a través de un largo proceso bajo un gobierno de izquierda en el poder.

Tomaría demasiado espacio para enumerar todas las experiencias de distintos países y el sinnúmero de contribuciones sobre balances que han sido publicados, notablemente a través de International Viewpoint (“Building new parties of the left” (http://www.internationalviewpoint.org/spip.php?rubrique14) Sin embargo, para concluir, podemos decir que mientras ningún modelo se ha dirigido hacia avances importantes, la falta de aprovechar oportunidades que aparecen cuando la existen organización de fuerzas que han logrado avances cuantitativos/cualitativos, tendrían un efecto negativo a largo plazo.

Lecciones de los balances

Las lecciones que aprovechamos colectivamente desde estas experiencias variadas han sido codificadas en las resoluciones de Congresos Mundiales, y en las contribuciones desde el Congreso Mundial de 2010 en una serie de discusiones llevados acabo en las reuniones del Comité Internacional. Han dado vueltas a la necesidad de lanzar luchas políticas dentro de las fuerzas políticas sobre cuales estamos construyendo:

• participación en los movimientos sociales y las luchas de los oprimidos y explotados, no como una élite política interviniendo desde afuera pero como una parte orgánica de aquellos movimientos y luchas desarrollando análisis y exigencias, continuando la lucha por esas demandas hasta el fin;

• la actitud hacia el Estado, instituciones, hacia elecciones como apoyo a las actividades en el movimiento de masas, que deben ser en centro de gravedad de nuestra actividad; el papel y relación al partido de representares elegidos;

• la importancia de una internacional y entendimiento internacionalista de la situación política mundial en camino a actividades de campañas internacionales y solidaridad, así como participación en la CI (ver abajo);

• la necesidad de funcionamiento transparente y democrático dentro de la democracia amplia incluyendo los derechos a tendencias, contra el pensamiento verticalista, entendimiento sobre la opresión que sigue existiendo dentro de partidos que están en contra de todas formas de opresión específica y estructuras en desarrollo apropiadamente;

• la importancia de dirigirse a las nuevas preguntas que aparecen en las luchas y revueltas de los oprimidos y explotados (feminismo, ecología, LGBTQI);

• una lucha incesante de todas formas de racismo -incluyendo contra las poblaciones indígenas, antisemitismo, islamofobia, y por el movimiento libre de migrantes, sobre la base de solidaridad y unidad

• la importancia de renovación de organizaciones a través de una actitud dinámica hacia el reclutamiento de jóvenes radicales.

La importancia de la Cuarta Internacional

Un elemento esencial que se ha manifestado en la balance, comenzando desde la corriente DS en el PT, es la necesidad absoluta de mantener a niveles nacionales e internacionales el marco de la Cuarta Internacional como un espacio para intercambiar, contrastar y debatir no sólo nuestro comprensión de la situación política mundial, sino también de las experiencias de construir organizaciones políticas en la actualidad. Esto quiere decir que tenemos que ser organizados como Cuarta internacionalistas, manteniendo la posibilidad de discutir entre camaradas que comparten un marco político, y la renovación de este marco sobre la base de una experiencia continua. Buscamos construir activamente organizaciones con fuerzas e individuos que no comparten nuestra historia entera, aunque sí desde la perspectiva de crear una fuerza política basada sobre sus elementos mas esenciales. Sin embargo, consideramos que nuestro marco compartido, conformado por todo el alcance de eventos históricos y políticos, notablemente desde las primeras contribuciones de pensamiento y análisis marxista pero hasta las experiencias y contribuciones de la actualidad, crea un espacio insustituible para la discusión fructífera, donde el peso de experiencias nacionales pueden ser contrapesado por otras, donde el intercambio de experiencias y opiniones pueden ayudar a trazar perspectivas para nuestros camaradas en sus distintos contextos nacionales. Así, el anual encuentro de nuestros camaradas, cara-a-cara en las reuniones del Comité Internacional son indispensables.

A nivel nacional, las formas exactas de estas discusiones y las formas correspondientes de organización variarán así como las formas de organización política amplia. Habrán tensiones entre, por un lado, la necesidad de ir más allá del marco de corrientes políticas que originalmente participaron en las construcción de nuevos partidos -implicando en sí la disolución de organizaciones existentes, y por otro lado nuestra convicción que manteniendo el marco de la Cuarta Internacional es indispensable, debido a las razones expresadas arriba. Uno de los retos que enfrentamos es resolver esta tensión de manera apropiada en cada contexto especifico. A nivel internacional, nuestra prensa, imprenta y en línea, son también un elemento en este intercambio. Esta presencia debe ser fortalecida por el lanzamiento de un sitio de internet de la Cuarta Internacional que sea actualizada y que sirva como un archivo para nuestras resoluciones y otros textos importantes en por lo menos los tres idiomas funcionales de la Internacional, y en otros idiomas en que los textos sean disponibles.

Nuestras escuelas y seminarios representan oportunidades inestimables para educar nuestros camaradas y también para invitar compañeros de fuerzas políticas con quienes estamos desarrollando relaciones. La participación en las escuelas juega un papel crucial, por ejemplo, en el fortalecimiento de nuestras relaciones con camaradas de Filipinas antes de que ellos se unieron. El desarrollo de IIRE en las sesiones regulares de Manila y seminarios en Islamabad son aspectos importantes en el desarrollo de una presencia real como Internacional en esa región del mundo. El Campamento de Jóvenes es, esencialmente para las organizaciones europeas, una oportunidad para atraer a camaradas jóvenes, simpatizantes y organizaciones amistosas a una iniciativa política, donde alrededor de los elementos fundamentales del programa de la Cuarta es posible engranarlos en discusiones sobre las actividades en cuales ellos participan como jóvenes. Esto es una parte importante en la formación de nuevos cuadros con una comprensión internacionalista, desde las complejidades de distintas experiencias. Mientras el Campamento tiene que mantenerse como una iniciativa europea por razones practicas (los costos, autogestión, etc.) la participación de jóvenes de otros lares, notablemente en combinación con la asistencia a la Escuela de Jóvenes o algún seminario, representa una inversion importante para nuestro futuro.

Hacia una nueva Internacional?

Las dificultades que se presentan en la construcción de nuevas organizaciones a nivel nacional serían solamente más agrandadas a nivel internacional. Sin embargo, el contacto internacional entre las organizaciones políticas de la izquierda radical, es para nosotros una prioridad. Esto se puede realizar a través del desarrollo de nuestras relaciones uno-a-uno con otras organizaciones de la izquierda radical tradicional o de nuevas corrientes emergentes. A la misma vez participamos en foros organizados por otros, o tomamos la iniciativa de promover tales foros. Con el declive del movimiento Foro Social, las posibilidades son menos frecuentes que durante la primera década de este siglo, pero deberíamos mantenernos alertas a todos tipos de iniciativas.