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Julian Assange, la persecución y la dictadura plutocrática estadounidense: un paralelo relativo con Trotsky

Por José Miramontes Zapata,
militante de la Coordinadora Socialista Revolucionaria en San Luis Potosí

El fenómeno de la personalidad de Jules Assange no tiene paralelo en las últimas décadas de la informática digitalizada y las redes de internet. Hoy incluso no es arriesgado atreverse a la afirmación de que Assange es un caso único en la historia del periodismo informativo a través de medios digitales. Su capacidad analítica y gesticulación reflexológica, muestra una personalidad confluida por inteligencia muy basta, analítica, y, -curiosamente entre el estiércol abundante de los medios informativos y de los hackers profesionales-, una honestidad objetiva, si bien no clarividentemente predictiva por objetivo, decididamente objetiva por aportación de datos.

Assange es un “criminal”, según versan opiniones de los grandes representantes de las esferas políticas de británicos, suecos, lacayos latinoamericanos (Lenín Moreno de Ecuador), los propios amos del poder en Australia y países de la “Comunidad Británica”; pero sobre todo es un “gran criminal” para los EUA; aunque no siempre ha sido así para Trump, quien “alabó” las cualidades del creador de WikiLeakes, más aún por el contexto electoral en que aparecieron los correos electrónicos de Hilary Clinton cuyo objeto comunicativo era eliminar de la carrera electoral a Bernie Sanders, quien potencialmente si era rival para los Republicanos. Así la guerra al desnudo de los “demócratas”, mostró su verdadera esencia: la de los dictados del círculo de los Clinton y la esfera financiera más poderosa de los EUA. El alfil de Barack Obama, Hilary Clinton, quedó evidenciada como figura de segunda con su bárbaro apoyo a la destrucción de Libia con fines preelectorales, destrucción a la que se oponía el propio Obama, según reza la información proporcionada por Assange.

Hoy podemos recrear un contexto geopolítico más objetivo, merced a la información que Assange y su equipo de WikiLeakes ha logrado reunir, en una impresionante acción de control informático, que la “ineficaz” -como él propio Assange calificó a la CIA-, y que la poderosa agencia con logística superior a todas las organizaciones de inteligencia existidas y existentes no ha logrado neutralizar, para beneficio de la información.

Gracias, deberíamos en principio expresar a Assange por la capacidad organizativa, inteligente, de superior capacidad ideática y estructural, no por medios financieros sino del intelecto y su aplicación a costos que fantásticamente son inferiores a todo lo podríamos suponer. Pero deberíamos agradecerle defendiéndole, de los saurios plutócratas de variadas nacionalidades que gustosamente desean verle sufrir antes de matarle.

Quieren demostrar a como de lugar que ellos son el poder que no se debe desafiar; y Assange no sólo lo desafió; fue todavía mucho más allá: hizo temblar la estructura sólida del control de los medios de información oficializados internacionalmente, penetrar en ellos y en los sistemas de informática oficiales de seguridad de las más variadas regiones sociopolíticas y países. En ello logró aportar más información objetiva, veraz y sin sesgos, acerca del actuar sociopolítico en diversas regiones de conflicto y del cómo estas zonas conflictuadas eran inventadas, creadas por el gran capital plutocrático de los EUA y sus peones en el mundo. Antes de él sospechábamos y tardábamos largo tiempo en demostrarlo. Hoy en día después de Assange podemos elaborar conclusiones en las que sólo la velocidad de nuestro intelecto puede ser freno o acelere del proceso interpretativo de la información, ya sea entre la utopía, la distopía u otras formas cumulares probables de conceptuación.

Anteponen en ello el criterio del acto demostrativo de la información objetiva como elemento de delitos de espionaje, influencia en procesos clave de elecciones, que ahora se muestran como acusaciones mutuas de una influencia rusa en esos procesos. Curiosa analogía: cuando Lenin, Trotsky y los soviets comandados por los bolcheviques derrotaron en octubre de 1917 “sin un sólo tiro” a los “demócratas burgueses” de la revolución de febrero del mismo año, de inmediato se diseminaron las acusaciones de un poder detrás de Lenin y Trotsky que los alentaba a impulsar semejante revolución; los acusados fueron los alemanes derrotados en la primera guerra mundial y que luego intervendrían conjuntamente con británicos, franceses y el apoyo norteamericano para apoyar en la guerra civil a los guardias blancos en Rusia contra el ejército rojo bolchevique y que culminó en los tratados de Brest-Litovsk.

De igual manera, “demócratas” y, ahora también “republicanos” aprovechan la circunstancia temporal de publicación de información objetiva, veraz, concisa y de gran potencial mediático, para crear acusaciones a Jules Assange en referencia a una “intervención rusa”, que según los demócratas provocó la caída de Hilary Clinton.

La analogía no puede ser más interesante: a cada paso que Stalin daba en falso y provocaba descalabros, por decir lo menos, en la URSS y el movimiento obrero socialista internacional, maquinaba acusaciones a Trotsky, para manifestarlo como “culpable” de los fracasos que el propio Stalin generaba conscientemente considerando que así debía ser su política para mantener su poder monolítico. Curiosamente no mandó ejecutar a Trotsky rápidamente, lo que hubiera sido muy fácil, considerando el poder staliniano y su influencia internacional, sino que le hizo sufrir por más de una década a él y su familia cercana antes de ejecutarlo de un pioletazo su agente español Ramón Mercader, el “Hombre que amaba a los perros”, como le calificó Leonardo Padura.

Con Assange están aplicando técnicas similares, de sufrimiento gradual, pausado, pero inclemente, staliniano dijéramos, que le llegue a causar una debacle psicológica, que -como en el caso de Trotsky-, ha logrado mantenerse incólume Assange, la víctima, por ya más de diez años. La intención es doblegarlo para que desista vergonzosamente y acepte las acusaciones erigidas luego en culpas inventadas antes de ejecutarlo o mandarlo a una obscura celda por el resto de sus días. Así pretenden que llegue a enloquecer y, al tiempo del proceso, exprimirle la mayor información posible y paralelamente tratar de desintegrar la red de WikiLeaks. Una respuesta similar buscaba Stalin respecto a Trotsky, tratando de destruir a sus seguidores y familiares como presión psicológica para doblegar su voluntad y destruir cualquier intento de oposición a Stalin en los movimientos “comunistas”.

Esta tortura inhumana sobre Assange deberá ser evitada a toda fuerza. No debemos permitir que continúe el ilegal proceso contra él. En primer lugar, por la dimensión de las violaciones en su proceso; la invención de cargos, incluyendo los creados por la tristemente célebre democracia real sueca, respecto a situaciones de sexualidad y que han sido retirados. En segundo lugar, por la dimensión de la inteligencia del acusado; inteligencia que ha aportado al mundo la información más transparente, amplia y objetiva, que nos da un contexto explicativo del actuar político, económico, militar y contextos sociopolíticos de intereses mezquinos, hipócritas y brutalmente antihumanos.

En tercer lugar por la tortura psíquica y fisiológica de que sistemáticamente ha sido objeto por sus opresores y, finalmente, lo más importante, porque el espacio de la libre información, de la libertad de expresión ganada a pulso, gracias en parte a la tecnología digital, pero más que todo a la decisión humanística de encontrar verdades objetivas y difundirlas, no en el contexto de las consecuencias, sino del derecho universal a la información, quedaría sepultado en buena medida, aunque WikiLeaks logrará sobrevivir aún sin Julian Assange.

 

¡LIBERTAD IRRESTRICTA E INMEDIATA A JULIAN ASSANGE!

¡DEMANDAMOS AL PRESIDENTE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR OTORGAR ASILO POLÍTICO PARA JULIAN ASSANGE!