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Mujeres confinadas en un país feminicida: demandas y propuestas para México

Por Mujeres de la Coordinadora Socialista Revolucionaria 
Julio 2020

1. Contexto de la pandemia

La enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región es llamada pandemia. La pandemia causada por el coronavirus SARS-coV-2, ha sido en el siglo XXI una de las más graves enfermedades infecciosas que han golpeado a los seres humanos, cobrando la vida de más de 500 mil personas en todo el mundo hasta ahora. Ha puesto en confinamiento a más del 90% de los más de 180 países que integran la OMS. La gravedad de los contagios se ha explicado por su rápida reproducción, lo que ha facilitado su expansión por el mundo. El COVID-19, nombre de la enfermedad, tiene un R0 (índice de contagio) de 2.68 según la revista científica Lancet, es decir, cada persona contagiada llega a contagiar a 2.68 personas, una cifra relativamente alta. Además, los síntomas, como la tos y la fiebre, aparecen hasta después de que la persona lleva ya varios días infectada y transmitiendo el virus. Los laboratorios, centros de investigación y universidades dedican cifras millonarias a atender la enfermedad mundial que este virus ha provocado.

El COVID-19, sin embargo, no es el único problema que se extiende a muchos países y que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región. La violencia física, psicológica y feminicida contra las mujeres es otra gran pandemia. La crisis sanitaria provocada por el COVID-19, ha profundizado la violencia familiar e institucional contra las mujeres.

En este momento de crisis, en los que los muertos se cuentan por miles, las pérdidas económicas ascienden a miles de millones y las denuncias de agudización de violencia son una constante en América, resulta imprescindible hacer un análisis con perspectiva de género. Las mujeres sufrimos la explotación y las violencias todos los días, el capitalismo patriarcal nos consume y se introduce en las esferas económicas, culturales, políticas y sociales en las que vivimos. Es un sistema que claramente pone en desigualdad laboral y económica a las mujeres. La violencia, desgastes y explotación de las mujeres en la normalidad capitalista es potencializada por la contingencia sanitaria.

La sociedad capitalista y patriarcal se sostiene por la explotación que ejerce conforme a la situación de clase, género e identidad sexual. Le representamos mercancías, con un valor de uso y de cambio. Y en la dinámica de relaciones sociales de trabajo y la vida cotidiana, nuestros cuerpos y existencia son sometidos a la enajenación y atomización. Condición que se acelera y agudiza en situación de confinamiento y complica por los ajustes económicos por COVID-19. El trabajo informal de  mayoría mujeres, que está imposibilitada a quedarse en casa, tiene mayor riesgo de contagio y sin derechos laborales. Con el alza de los precios de productos de sanidad desechables, los intereses de las firmas farmacéuticas cual empresas trasnacionales tienen corresponsabilidad en esta situación.  El gran capital no pierde, los monopolios o compañías trasnacionales se ajustan a las ventas en línea, mientras  los capitales locales o pequeños cierran sus negocios, ocasionando así despidos masivos.

Violencia en el confinamiento

Al igual que el COVID-19, la violencia de género requiere la atención y acción inmediata del Estado mexicano, pues es el país con las mayores cifras de feminicidios antes y durante la pandemia. La gravedad de esta violencia convocó a centenares de miles de mujeres en México a salir a las calles el pasado 8 de marzo del 2020. La lucha de las mujeres se enfrenta al siguiente panorama:

Datos sobre violencia en el confinamiento para México

Tipo de Violencia Enero Febrero Marzo Abril Mayo Estados con mayores números de casos
Feminicidios 91 91 76 68 64 •         Estado de México,

•         Veracruz

•         Nuevo León

Mujeres víctimas de lesiones culposas 1,424 1,536 1,534 847 771 •         Estado de México

•         Ciudad de México

•         Morelos

Presuntos delitos de violencia familiar 15,851 17,794 20,232 15,238 16,057 •         Ciudad de México,

•         Nuevo León

•         Jalisco

Violencia de género en todas sus modalidades, distintas a las violencias familiares 209 273 331 345 301 •         Estado de México

•         Veracruz

•         Guerrero

Delitos de violación 1,280 1,551 1,640 1,048 1,124 •         Estado de México

•         Ciudad de México

•         Nuevo León

Llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia familiar en 19,183 21,727 26,171 21,722 19,975 •         Estado de México

•         Chihuahua

•         Ciudad de México.

Llamadas de emergencia relacionadas con abuso 387 466 545 350 416 •         Nuevo León

•         Baja California

•         Ciudad de México

Llamadas de emergencia relacionadas con acoso u hostigamiento sexual 535 791 1,017 506 654 •         Ciudad de México

•         Chihuahua

•         Guanajuato

Llamadas de emergencia relacionadas con violencia de pareja 17,009 18,353 22,628 19,692 19,450 •         Ciudad de México

•         Nuevo León

•         Guanajuato

Llamadas de emergencia relacionadas con violencia familiar 52,498 52,858 64,858 60,543 59,824 •         Ciudad de México

•         Nuevo León

•         Guanajuato

*Las cifras en rojo son los datos más altos en toda la historia en México.

Después de un mes de haber iniciado las medidas de distanciamiento social y cuarentena, las llamadas y mensajes por violencia de género a la Red Nacional de Refugios aumentaron 80%, y de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Gobernación la violencia de género pudo haber incrementado entre 30% y 100%.

Para nosotras, las calles y los hogares son inseguros porque el capitalismo patriarcal sustenta su riqueza y poder en la explotación y dominio de nuestros cuerpos y nuestras vidas. El confinamiento ha exacerbado las dobles o triples jornadas de trabajo, remunerado o no, siempre con salarios precarios para las mujeres. Los roles tradicionales impuestos a las mujeres las han obligado a fungir como cuidadoras de las personas enfermas dentro de las familias, como el apoyo docente para sus hijos durante las clases a distancia, a atender al marido, a salir a las calles en busca de sustento, entre otras muchas actividades diarias.

La actividad ilícita del narcotráfico y el crimen organizado en México hacen de la vida de las mujeres una realidad profundamente violenta y sanguinaria. En muchas zonas del país es clara la vinculación del Estado con los narcotraficantes y bajo esta complicidad, miles de mujeres año con año son secuestradas y utilizadas como esclavas sexuales hasta que su cuerpo es expuesto y desechado como basura en las calles. Durante los tiempos de pandemia estos crímenes no cesan. Esta situación es muestra fehaciente del valor otorgado a las mujeres por esta sociedad capitalista y patriarcal.

Las ideas social y culturalmente legitimadas sobre nuestro rol histórico y tradicional obligan a la sociedad a observar la violencia contra las mujeres como cuestiones privadas y no como un problema social, estructural y político del cual el Estado y la sociedad se tienen que hacer cargo.

2. Respuesta institucional ante la violencia en pandemia

Hasta el momento en México, la Jornada Nacional de Sana Distancia ha sido la principal medida para la contención y prevención de la pandemia; pero en un país marcado por las desigualdades sociales, el confinamiento ha sido sólo posible para algunos sectores, millones de mujeres y jóvenes tienen la imposibilidad de aislamiento o cuidado, pues se ven obligadas a salir a trabajar para comer, aun en tiempos de pandemia. La reclusión es, desgraciadamente, un privilegio del cual no todas podemos gozar, aun cuando debería ser un derecho para todas las personas poder resguardar nuestra salud con seguridad social y económica.

En dicha situación están 31.3 millones de personas de 15 y más años ocupadas en el empleo informal, lo que representa 56.2% de la población ocupada. De este  el 57.6% son mujeres y el 55.3% hombres. Y las personas más jóvenes y las adultas mayores se encuentran en mayor proporción en la informalidad: 82.1% de jóvenes de 15 a 19 años y 72.5% de la población de 60 y más años, de acuerdo con los resultados de la ENOE al cuarto trimestre de 2019.

Según la misma encuesta, el 20% de trabajos en México existen en precariedad: sueldos menores al mínimo, horarios extenuantes y sin seguridad social. Y México presenta las jornadas laborales más extendidas, pese a que la Ley Federal del Trabajo en su artículo 61 marca que la duración máxima de la jornada será de ocho horas la diurna, siete la nocturna y siete horas y media la mixta.

Por otro lado, el confinamiento para las mujeres que han podido realizarlo se ha vuelto una trampa, pues las ha colocado en una posición de vulnerabilidad frente a sus agresores dentro de lo que deberían ser espacios seguros, los hogares.

A pesar del evidente aumento de violencia contra las mujeres durante la pandemia, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha minimizado la grave situación al declarar, de forma desafortunada, que el gran número de denuncias que se hacen al 911 son falsas. A inicios del confinamiento el 911 recibió 26 mil 171 llamadas de auxilio, es decir confirmadas como auténticas, relacionadas con incidentes de violencia contra las mujeres, lo que significa un aumento de 60% comparado con el mismo periodo del año pasado; además, se recibieron 28% más llamadas de mujeres que pedían ayuda por haber sido víctimas de abuso sexual en comparación con el mismo periodo del año pasado.

Los datos y declaraciones del presidente desestiman cifras oficiales y declaraciones de su propia administración, incluidas las de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien afirmó que se ha incrementado la violencia contra las mujeres durante el periodo de confinamiento. Wendy Figueroa, directora de la Red Nacional de Refugios, lamentó en una nota que se puede leer en el periódico La Jornada con fecha del 17 de mayo de 2020, que el mandatario contradiga los propios datos de instituciones como el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y la Secretaría de Gobernación, según los cuales ha habido un aumento de las agresiones de género durante la etapa del confinamiento por la pandemia. Figueroa subrayó que es muy grave que se hagan esas declaraciones, vengan de donde vengan, en un país donde hay 10 feminicidios en promedio al día, pero si además vienen de quien tiene la responsabilidad de garantizar la vida y la seguridad de las mujeres, los niños y niñas, resulta un mensaje que perpetúa la impunidad y la naturalización de la violencia. Es decir, hay múltiples posiciones entre las autoridades del país y no asumen todos los funcionarios ni todos las y los miembros de Morena las posiciones de AMLO.

Por otro lado,  si bien, en el país ha habido importantes avances legislativos enfocados a atender la violencia de género -producto de la movilización y participación de las mujeres-, por ejemplo la promulgación de Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en la práctica, las acciones y programas gubernamentales han resultado insuficientes y aplicados de manera desigual en las diferentes entidades federativas, a muestra del diagnóstico expuesto que presentamos en este documento (Cifras de ONU Mujeres). Las respuestas y campañas institucionales por parte del gobierno resultan ser insuficientes. Ello, a pesar de haber conformado una red de atención de diversas instituciones como el Instituto Nacional de Mujeres (Inmujeres), El Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), La Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim), El Consejo Nacional de Población (Conapo), La Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna). Sin embargo, muchas de estas instituciones no cuentan con personal con capacitación en materia de género ni transparencia en el manejo de recursos.

3.     Respuestas de las feministas

Frente a la grave situación de violencia contra las mujeres antes y durante el confinamiento, diversas mujeres feministas, independientes y organizadas hemos manifestado nuestro descontento. También, hemos generado redes de sororidad a través de las redes sociales difundiendo las medidas que las mujeres pueden tomar frente a la violencia en los hogares. Se han desatado un sin fin de conferencias, foros y charlas en Internet para analizar el problema que día a día se acrecienta en este periodo de confinamiento. La campaña #NosotrasTenemosOtrosDatos, ha sido una de las iniciativas que ha tenido mucha replica en redes sociales.

En diferentes estados (Colima, Guadalajara, San Luis Potosí, entre otros), aún con las medidas sanitarias vigentes se ha salido a protestar contra la violencia inaudita perpetrada contra las mujeres y los sectores más vulnerados. Las manifestaciones en este período reflejan que el hartazgo e indignación ante un problema sistémico no puede pasar desapercibido en ninguna etapa y que muchos gobiernos estatales tienen pocos avances para atender esta problemática. Es claro que existen serios rezagos en la aplicación de programas, iniciativas y leyes que contribuyan a erradicar un problema que tiene su base en el sistema económico y cultural que permea en todo el país. Ocultar este gravísimo problema y no ponerlo en la agenda política se opone a la construcción de una sociedad más igualitaria.

Otro gravísimo problema con el que lidiamos en los últimos meses en el movimiento de mujeres, es el oportunismo de la derecha que busca capitalizar nuestras históricas y legítimas demandas, tomándolas como bandera para desprestigiar y golpear a la actual presidencia. Sin embargo, esta derecha no está interesada en comprometerse con nuestras demandas, pues, por ejemplo, continúa siendo el principal bloque opositor para aprobar el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. Del otro bando, el gobierno minimiza nuestra lucha cuando el presidente López Obrador declara que él no es feminista, sino “humanista”, con lo que demuestra su poco interés sobre el contenido y propuestas del feminismo.

Nosotras respondemos al gobierno y a la derecha: “somos mayoría, 52 por ciento de la población y sostenemos este país”.  La lucha feminista es clara, lo queremos cambiar todo, queremos una sociedad nueva y tenemos propuestas. No queremos ser botín de la derecha ni calladas y sumisas frente a un gobierno que se proclama de izquierda, pero es indolente frente a nuestros problemas y demandas y además nos invisibiliza.

4.     Qué proponemos las y los socialistas revolucionarias

Necesitamos superar el aislamiento político del encierro, la atomización e individualización tan opuestas a la acción colectiva a la que aspiramos y que nos da poder —por ser efectiva—, para tratar de llegar a una comprensión y propuestas comunes.

Estamos convencidas de que las feministas tenemos no sólo la necesidad de plantear los análisis y las propuestas por el bienestar de las mujeres, sino que la resolución de la crisis de la pandemia tiene que ayudar a que cambie este sistema del que somos parte, que nos ha traído aquí. Esta pandemia muestra claramente que el sistema capitalista ha llegado a un punto de sacrificar la vida no sólo de las mujeres, sino de todos, en un afán de buscar la ganancia para unos cuantos. Obviamente, las respuestas para resolver las necesidades de las mujeres, también son necesarios para el conjunto de la sociedad, hombres y mujeres.

Esperamos que estas propuestas puedan ayudar a cambiar la dinámica aislada del encierro, incluso en las redes ya existentes de feministas en el país. Es un llamado a las feministas de todas las regiones de México y el mundo para articular nuestras luchas. Porque el activismo ha estado presente antes y durante el COVID-19. No es que nadie está haciendo nada. Pero, estamos convencidas que, necesitamos superar el que los esfuerzos no se realicen de manera CONJUNTA, o sólo de manera parcial. Superar conjuntamente esta etapa del movimiento de mujeres y feminista disperso y dividido. Llamamos y nos sumamos a la unificación para tener el máximo efecto, en campañas conjuntas, y en acciones que van más allá de un pequeño grupo o conjunto de grupos, o de compartir alertas. Porque, consideramos que las acciones hasta ahora emprendidas tienen menos fuerza de lo potencialmente podrían tener.

El marco general de nuestras propuestas es que pensamos que hay que priorizar la reproducción social en la sociedad para sostener la vida, no la producción de cosas para el lucro.

Ante la violencia, exigimos:

Al gobierno en todos los niveles y ámbito de su competencia

  • Asegurar los servicios requeridos para asegurar la protección de las mujeres y niñas, vulnerables ante la violencia, clasificándolos como esenciales:
    • Incrementar el número de operadores de 911 y asegurar su capacitación en perspectiva de género para atender todas las llamadas que entren.
    • Presupuesto asignado y liberado para la Red de refugios, en especial los Centros de Mujeres Indígenas, asegurando condiciones dignas para las usuarias y sus hijas/os
    • Crear más refugios para las mujeres en riesgo ante la violencia doméstica.
    • Mientras no se establezcan los nuevos refugios, que el gobierno le pida a los hoteles el uso de habitaciones no utilizadas durante la pandemia para este fin (esta medida ya ha sido aprobada en Brasil).
    • En los estados en los que no está generalizado el número 911 para emergencias, aumentar los otros tipos de protección (por ejemplo, la alerta naranja en el Edomex)
  • Asegurar el acceso a la justicia para las mujeres
    • Crear y mejorar la accesibilidad de medios virtuales para levantar denuncias.
    • Ampliar los períodos de protección a las defensoras de derechos humanos.
    • Garantizar la salud de las mujeres encarceladas y dar de alta a aquellas que son de baja peligrosidad, condenadas por delitos no violentos y los vinculados con el aborto.
    • Aumentar las penas de funcionarios(as) que por hecho u omisión no acatan la implementación de protocolos con perspectiva de género y derechos humanos y de esta manera revictimizan a las mujeres violentadas.
    • Frente a la emergencia nacional de violencia contra las mujeres perpetrada por la fuerza letal de la delincuencia organizada, el Estado mexicano debe garantizar los principios de la Declaración sobre la Protección de la Mujer y el Niño en Estados de Emergencia o de Conflicto Armado, y que hacer cumplir las resoluciones 1325 y 1820 del Consejo de Seguridad de la ONU, reconociendo la vulnerabilidad de las mujeres en la situación de violencia generalizada que vive el país, tal y como existe en los conflictos armados y en el derecho internacional humanitario.
  • Exigir cuentas a las instituciones gubernamentales establecidas para combatir la violencia hacia las mujeres, ya que en la mayoría de los casos no se transparenta su funcionamiento y el uso del recurso como las valoraciones sobre el impacto de sus acciones y recursos.
  • Crear fiscalías especiales para la investigación del delito de feminicidio en todas las entidades del país. Revisión del delito en los códigos para su armonización con el código de procedimientos. Cuidando que el tipo penal y las causales aseguren el acceso a la justicia de las mujeres y sus familias e impidan la victimización. En cumplimiento a la perspectiva de género, derechos humanos y la recuperación de los elementos: principio pro persona, debido proceso, reparación del daño, entre otros.
  • El feminicidio no es privativo de la Ciudad de México y se requieren acciones específicas para exigir justicia ante la oleada de feminicidios en los últimos años.
  • En el caso concreto de la ya existente Fiscalía Especial de la Ciudad de México, dotarla del personal y las condiciones materiales requeridas para realizar su tarea de procesar los casos de feminicidio rezagados y los nuevos, incrementando su personal y abriendo nuevas agencias en diferentes partes de la ciudad.
  • Asegurar mayor financiamiento y capacitación en perspectiva de género para el personal de la Línea de la vida (800 911 20 00) para apoyo psico-emocional y otros servicios de salud mental en el sistema de salud
  • Asegurar que continúe la atención clínica para mujeres violentada sexualmente, sin detrimento a los servicios para COVID19.
  • Despenalización del aborto en los estados del país. Acceso y garantía del derecho a la salud sexual integral y de calidad. A las mujeres en los Estados donde se reformó la Constitución para “proteger la vida desde la concepción” después de la despenalización en la Ciudad de México, se nos violentaron nuestros derechos sexuales y reproductivos ratificados en la constitución federal y los instrumentos internacionales ratificados por el Estado Mexicano. Ante dicha situación las mujeres de estos estados, tenemos menos derechos que en aquellos que conquistaron el derecho a decidir sobre su cuerpo. Además de violentar el Estado laico se omite de la responsabilidad social del Estado a los mencionados derechos.
  • Aprobación de la Ley Olimpia en los Estados del país, es decir exigimos las reformas legislativas que reconozcan el delito de violencia digital y sancionar a quiénes violen la intimidad sexual de las personas a través de medios digitales, también conocida como ciberviolencia.
  • Aprobación de la Ley Ingrid en los Estados del país. Que sancione a servidores(as) públicos, que filtren imágenes, audios, o videos del lugar de un asesinato y de cadáveres y que  proteja los datos de víctimas.
  • Que ningún gasto adicional de lo arriba mencionado reste financiamiento a otros programas de salud o educación para nadie, pero especialmente para las mujeres.
    • Los programas de salud materna, por ejemplo, o guarderías, durante o después de la contingencia no deben ver sus presupuestos menguados.

En las escuelas y universidades proponemos:

  • La revisión y actualización de planes de estudio conforme a la perspectiva de género y derechos humanos, es decir de una vida libre de violencia para las mujeres; con el propósito de cubrir la función social de educar a la ciudadanía en el ejercicio de sus profesiones como en su participación en la sociedad.
  • Establecer, con participación de la comunidad, protocolos para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia y acoso de las mujeres en los ámbitos educativos, con perspectiva de género y derechos humanos en instituciones de educación. El objetivo de este proceso es que lleve a la creación de una nueva normatividad en todos los niveles de educación en el país y que las autoridades educativas escuchen la voz de las mujeres al denunciar la violencia y al plantear sus necesidades.
  • Asegurar que las estudiantes gocen de todas las facilidades para organizarse, incluyendo la prestación de los espacios universitarios para su utilización.

 En el sector salud y servicios públicos en general:

  • Asegurar Centros de Entretenimiento para los niños que acompañan a mujeres a su consulta, no sólo en la Sría. de la Salud sino en IMSS e ISSSTE también. Sólo existen 69 centros de este tipo a nivel nacional. El gobierno se ha comprometido a mantenerlos, pero evidentemente, más centros de servicios de salud requieren este servicio.
  • Cumplimiento de la NOM-046, que establece los criterios para la prevención y atención en relación a la violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Además, conforme a la última determinación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de no invalidar la modificación que facilita a las mujeres, adolescentes y niñas victimas de violación el acceso a la interrupción legal del embarazo. Esta decisión prevé que basta con la solicitud por escrito de la víctima y no se necesita permiso de una autoridad.
  • Asegurar dotación de suficientes métodos anticonceptivos también en IMSS e ISSSTE, no sólo en las dependencias de la Secretaría de Salud
  • Incrementar servicios de prevención de violencia de género como la Campaña de Igualdad a Través de Compartir el Trabajo en Casa, de INMUJERES
  • Fomentar la capacitación sobre la masculinidad tóxica y la exploración de una masculinidad diferente, no sólo para los que han cometido actos violentos contra mujeres, sino para toda la población masculina que desee participar
  • Crear asilos para ancianos con cuidados profesionales de alta calidad, ya que, en su mayoría, las mujeres son las que cuidan a los mismos en sus hogares y no siempre en condiciones decentes ni para ellas ni para las/los ancianos
  • Organizar la elaboración y entrega a domicilio de comida por barrio.

 En la sociedad:

  • Hacemos un llamado a que en los pueblos, barrios, colonias y comunidades enfrentemos las violencias contra las mujeres y sectores vulnerados de manera colectiva y organizada.
  • En las organizaciones sociales territoriales y sindicales, realizar campañas, aunque sean virtuales, con vecinos y compañeras/os sobre la violencia
  • En las ciudades y en el campo donde se pueda, crear grupos de WhatsApp u otras redes barriales o por zona para alertar a casos de violencia que requieran la intervención urgente del vecindario

 En materia de empleo, exigimos:

  • Alto a los despidos de los trabajadores de las grandes corporaciones. Las grandes compañías deben usar sus ganancias para pagar a los empleados, aunque no vayan a trabajar por la emergencia sanitaria.
  • El cumplimiento del decreto de 24 de marzo de 100% de salario para mujeres embarazadas y en lactancia, personas mayores de 60 años; y un salario mínimo durante el confinamiento
  • Alto a los despidos masivos gubernamentales. El gobierno dice que no despide, pero a los miles de trabajadores que ha contratado durante décadas por honorarios, los despiden y no cuentan como despidos en las estadísticas.
  • Un programa de rescate a las pequeñas y medianas compañías, que proveen empleo a la mayoría de los trabajadores formales (90-95%) en el país. Son las que menos podrán costear el pago a sus empleados durante la contingencia sin quebrar.
    • Se requiere un programa tipo FOBAPROA para este sector, no préstamos. El ofrecimiento gubernamental de préstamos de $25,000 a pequeñas y medianas empresas préstamos con un interés de 6%, mientras es ligeramente mejor que ningún apoyo, sigue poniendo sobre estas pequeñas empresas la responsabilidad de la pérdida de clientela e ingresos, sin realmente cubrir las necesidades de sus trabajadores.
  • Dotación inmediata de los materiales necesarios para los trabajadores de la salud (donde en el mundo, el 70% son mujeres) para que puedan realizar su trabajo con seguridad
  • Solución inmediata a los conflictos laborales existentes satisfaciendo las demandas de los trabajadores (Notimex, UACM, Sind de Trabajadores Administrativos de la Universidad Autónoma de Chapingo [STAUACh], el Sindicato de Trabajadores del PRD, y otros) sin despidos
  • Reforzar la protección a las trabajadoras del hogar
  • Establecimiento de una renta básica universal, empezando por las personas que no tienen ingreso alguno en estos momentos.

 Para las comunidades indígenas y migrantes, se debe establecer:

  • Información inmediata en todos los idiomas del país acerca de las diversas campañas de salud relacionadas con COVID19
  • Protección a migrantes (Irlanda y Portugal ya eliminaron la categoría de indocumentado en su ley y extendieron todas las visas).

 Construyamos un movimiento sororo y fuerte para exigir nuestras demandas

Necesitamos recuperar el ímpetu del 8 de marzo, cuando en todo el país se realizaron acciones con respuestas sorprendentes. Ese potencial sigue existiendo. Para ello, requerimos retomar los debates acerca de qué puede hacer el movimiento hacer JUNTAS en los chats unitarios ya existentes.

También podemos crear una Red Nacional Feminista sobre la base de los grupos y las actividades que se establecieron antes de y durante la jornada del 8 y 9 de marzo. Para ello, se puede establecer un repositorio central (o por estados primero) de información sobre el avance de las demandas arriba mencionadas, las otras que planteemos, y las violaciones a derechos. Dicho repositorio podría ser facilitada a todas a nivel nacional.

Debemos realizar acciones coordinadas, planeadas con anticipación. Pero que se sepa de qué se trata, quién lo organiza y qué exigimos, con por lo menos una semana de anticipación.

Llamamos a la articulación de nuestras luchas feministas, construyamos organización nacional frente a la embestida de la derecha y la invisibilización gubernamental.

Enfrentemos la crisis del capital que se agudiza con la pandemia organizándonos y tejiendo redes de sororidad y comercio local justo para resistir.

Las y los socialistas revolucionarias/os feministas queremos otra sociedad. El capitalismo patriarcal destruye vidas. Las vidas de todas, todos y todes serían mejores en otra sociedad.

El enfoque del distanciamiento no debe ser el aislamiento social. Debemos buscar ahorita aislamiento físico, pero solidaridad social.

Queremos una lógica distinta: cambiar las relaciones humanas haciendo de la vida la prioridad.

¡Si la producción no es para la vida, no tiene por qué existir!

Julio de 2020

Mujeres de la Coordinadora Socialista Revolucionaria