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¡No al Acuerdo Transpacífico (TPP)!: Pronunciamientos de la CSR y de la Cuarta Internacional

¡No al Acuerdo Transpacífico (TPP)!

¡No a los nuevos tratados de Libre Comercio!

 

La Coordinadora Socialista Revolucionaria se suma a la Jornada Continental por la Democracia y Contra el Neoliberalismo.

A fines de noviembre del 2015, diversas organizaciones sindicales, campesinas y sociales de todo el continente, se reunieron en La Habana, Cuba, para conmemorar 10 años de la derrota del ALCA (Acuerdo para el Libre Comercio de las Américas), construir la unidad de los movimientos populares y fijaron la fecha del 4 de noviembre del 2016 para movilizarse unitariamente por:

  • La lucha contra el libre comercio y las trasnacionales.
  • Profundizar los procesos democráticos y la defensa de las soberanías
  • La integración de los pueblos

En México se realizarán dos movilizaciones. El viernes 4 de noviembre, a las 11 am, se realizará un plantón en el Ángel de la Independencia y el martes 8 de noviembre, también a las 11 am, una marcha que partirá de la embajada de los Estados Unidos al Senado de la República.

Es importante sumar el mayor número de fuerzas en estas movilizaciones ya que existe la posibilidad de que el Senado de la República esté por iniciar los procedimientos para ratificar la pertenencia de México al Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP). La aprobación de este engendro tendría nefastas consecuencias para todo el pueblo y de nuestra soberanía.

A continuación, reproducimos nuevamente la Declaración de la IV Internacional sobre el significado de los tratados de libre comercio y que hoy cobra renovada vigencia.

México D. F. a 1 de noviembre de 2016

Coordinadora Socialista Revolucionaria

 

Los nuevos Tratados de Libre Comercio (TPP, TTIP y TISA), no son una solución: son otro problema

 

De manera subrepticia -como bandidos que acechan a su víctima- y antidemocrática, la elite dueña de las finanzas y las multinacionales, está impulsando la puesta en marcha de nuevos “Tratados de Libre Comercio”: el Trans-Pacific Partnership, (TPP – Acuerdo de Asociación Transpacífico); el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP – Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión); y el Trade in Services Agreement (TISA – Acuerdo en Comercio de Servicios).

Como en ocasiones anteriores -cuando se impuso el tratado que dio origen a la Unión Europea o el Tratado de Libre Comercio de América del Norte-, las clases dominantes presentan éstas iniciativas como fórmulas mágicas para “eliminar la pobreza e incrementar la riqueza y la prosperidad”. El balance de estos últimos, no deja lugar a dudas de que es lo que le espera a los pueblos que se dejen seducir por este canto de sirenas: nuevas reglas que permitirán a las multinacionales violar la legalidad y soberanía de cada nación en donde estén presentes; tribunales “privados” para dirimir conflictos entre empresas y estados; privatizar y mercantilizar los servicios públicos que aún están en manos del estado (educación, salud, transporte, agua, etc.); regulación de las telecomunicaciones para eliminar la libertad de expresión en las redes sociales; desmantelar la agricultura campesina y familiar, expandir el monocultivo y los alimentos e insecticidas transgénicos; anteponer la avaricia a las leyes de protección ambiental; degradar, aún más, las condiciones de vida y trabajo de la población de la ciudad y del campo; y provocar nuevas olas migratorias.

¿Si en realidad el objetivo de estos tratados fuera la expansión del comercio mundial, entonces por qué razón dejan fuera a naciones que, en su conjunto, representan a más de 3 mil millones de personas, es decir, más de una tercera parte de la población mundial? El verdadero propósito de estas nuevas regulaciones es doble: limitar la presencia de “otras” naciones dentro de la esfera de influencia de los países imperialistas occidentales y garantizar el máximo de beneficios para sus multinacionales.

La crisis por la que atraviesa actualmente el capitalismo no es causada por supuestas limitaciones de las condiciones para ejercer la “libertad de comercio”.

La excesiva concentración de la riqueza en pocas manos (según la Oxfam actualmente 62 familias posee una riqueza igual al del 99.99% restante), la drástica reducción del poder de compra de la clase trabajadora, el enorme peso de la deuda a escala global (más de 200 billones de dólares en 2014), y el demencial crecimiento del capital ficticio, han causado un exceso relativo de capacidad productiva y reducido la capacidad de los estados para evitar una nueva recesión aún más grave que la de 2008.

El crecimiento de las contradicciones entre los intereses económicos de Estados Unidos y sus aliados (Europa occidental, Japón y sus satélites) con China, que forma parte de los países denominados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), ha incentivado el impulso de estos nuevos tratados para fortalecer el poder de sus respectivas empresas trasnacionales, privatizar cuanto sea posible y cancelar todo derecho laboral, humano, social y de preservación ecológica que se le oponga.

La clase trabajadora del mundo no puede encerrarse en la esfera estrecha de la política nacional. Debemos seguir con atención estas contradicciones y dominar todos los secretos de la política exterior, tanto de uno como de otro bando de bandidos imperialistas, para no dejarnos arrastrar por intereses espurios totalmente ajenos al interés de la clase obrera mundial y de la humanidad. Las clases dominantes de China, Rusia, Estados Unidos o de los países de Europa, son nuestros enemigos comunes. Esta no es una lucha entre naciones, es lucha de clases y nosotros/as le damos la mano a todos los pueblos del mundo y nos levantamos en contra de las multinacionales y la militarización.

Debemos declararnos totalmente opuestos a la creación de estos “tratados comerciales” e impulsar una política alternativa basada en igualar hacia arriba las condiciones de vida y laboral de todos los trabajadores/as a escala mundial; recuperar el libre ejercicio de la actividad sindical y la contratación colectiva; renacionalizar los sectores estratégicos de la economía; aplicar un fuerte impuesto progresivo a las grandes fortunas y el capital especulativo; abrir las fronteras a la libre emigración (“ningún ser humano es ilegal”); desconocer toda deuda pública odiosa, ilegítima, ilegal y/o insostenible; exigir la aplicación de los convenios internacionales en materia laboral y en defensa de los derechos humanos; e impulsar un comercio internacional que tome en cuenta la asimetría existente entre diversos grupos de naciones.

La IVa Internacional –cuyos integrantes, en todos los continentes, forman parte de los movimientos opuestos a la aprobación de éstos tratados-, saluda iniciativas como la aprobada el pasado 21 de febrero en el Estado Español, por diversas fuerzas políticas de la izquierda radical del continente europeo, que intentan levantar un programa alternativo para la integración social de los pueblos y de realizar las más amplias movilizaciones, como la programada para el próximo sábado 28 de mayo.

Iniciativas de este tipo deberían expandirse a nivel mundial y coordinar movilizaciones unitarias intercontinentales. La aprobación de estos tratados no es inevitable, los pueblos del mundo tienen la última palabra.

Ámsterdam, Holanda, 1 de marzo de 2016

 

¡Proletarios de todos los Países, uníos!

Comité Internacional de la Cuarta Internacional