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¡No al gasolinazo! ¡Fuera Enrique Peña Nieto!: Declaración de la CSR

¡No al Gasolinazo!
¡Fuera Enrique Peña Nieto!
El alza en los precios de la gasolina, el diésel, el gas y la electricidad -hasta en un 20 por ciento a partir del 1ro. de enero del 2017-, significa un golpe brutal para el bolsillo del conjunto de la clase trabajadora. Como estos energéticos son insumos de todo cuanto se produce, es inminente un incremento de precios en todos los productos y servicios de primera necesidad.
 
Esta noticia es la causa de la justa indignación de millones de personas (obreros, campesinos, estudiantes, transportistas, desempleados, mujeres, jóvenes…), que se están movilizando, en toda la república, exigiendo la cancelación del “gasolinazo” y la destitución del presidente Enrique Peña Nieto. Después de muchas décadas en México se vuelve a percibir un clima de revuelta.
 
Contra esta movilización se ha desatado toda la furia del gobierno de Peña Nieto: primero intentaron ignorarla y silenciarla en los medios de comunicación; luego infiltraron agentes provocadores para inducir la realización de actos vandálicos, para deslegitimar la protesta y justificar la represión, pero de inmediato fueron desenmascarados en decenas de videos en las redes sociales y rechazados por un movimiento que se reivindica civil y pacífico; finalmente han recurrido a las más cruda represión para aterrorizar la protesta -como sucedió en Ixmiquilpan en el estado de Hidalgo y en Rosarito, Baja California-, con saldo de varios muertos, decenas de heridos y cientos de detenidos.
 
La Coordinadora Socialista Revolucionaria (CSR), se solidariza con las familias de estos mártires y demanda la inmediata liberación de los presos políticos.
 
Peña Nieto intenta justificar este aumento de precios como un “ajuste” debido al incremento mundial de los precios del petróleo y la devaluación del peso. Peña Nieto miente. Cuando el barril de petróleo costaba 100 dólares, actualmente es de 45 dólares, el litro de gasolina costaba entre 10 y 11 pesos.
 
Ampararse en los “precios internacionales del petróleo” es también un argumento abusivo ya que no toma en cuenta que los trabajadores mexicanos tenemos uno de los salarios más bajos del mundo.
 
En realidad el “gasolinazo” es consecuencia de la mal llamada “Reforma Energética”, aprobada por los partidos del gobierno: PRI (Partido Revolucionario Institucional), PAN (Partido Acción Nacional), PRD (Partido de la Revolución Democrática) y los partidos paleros Verde y Nueva Alianza. Pero también por el desmantelamiento de Petróleos Mexicanos (PEMEX), que comenzó con Miguel de la Madrid y se profundizó en los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón (2000-2012), quienes dilapidaron los miles de millones de dólares de la renta petrolera de esos años y dejaron de invertir en la exploración de nuevos yacimientos, construcción de refinerías y modernización de infraestructura, además de privatizar la industria petroquímica y propiciar el saqueo de la empresa, con la complicidad servil de sus altos funcionarios y de los “charros” del sindicato petrolero.
 
La supuesta “quiebra de Pemex”, en realidad inducida, fue el pretexto para que Peña Nieto aprobará su “reforma energética”, que no tenía otro propósito que entregar a manos de empresarios, extranjeros y nacionales, y funcionarios corruptos, priistas y panistas, nuestra riqueza petrolera. El desmantelamiento y cierre de las refinerías, la dependencia de la gasolina proveniente de Estados Unidos, en pocas palabras, la pérdida de nuestra soberanía energética, es lo que explica la escasez y el incremento de las gasolinas.
 
Un tercer factor del desmedido aumento, es el desesperado intento del gobierno por incrementar los ingresos fiscales. Al reducirse los ingresos de la renta petrolera y negarse a cobrar impuestos a las grandes fortunas, el gobierno de Peña no ha tenido de otra que endeudar al país de manera irresponsable. En lo que va del sexenio la deuda pública ha pasado de un treinta por ciento del Producto Interno Bruto a más de la mitad ¡unos 9 billones de pesos! La clase trabajadora no tiene porqué continuar sacrificándose pagando los despilfarros, corrupción y malos manejos de la economía, de los de arriba.

El poderoso ímpetu que impulsa este movimiento de protesta nace de los profundos agravios que ha sufrido la sociedad mexicana luego de más de tres décadas de neoliberalismo. El “gasolinazo” es la gota que derramó el vaso de la paciencia del pueblo mexicano. El gobierno, también el conjunto de la oligarquía, están nerviosos y preocupados. Por eso el PAN y el PRD intentan, vanamente, deslindarse del gobierno; en el mismo PRI surgen disidencias; incluso el organismo cúpula de la patronal mexicana, la COPARMEX (Confederación Patronal Mexicana), puso reparos para firmar el nuevo “Pacto para el Fortalecimiento Económico”. El inquilino de los Pinos comienza a quedarse solo.
 
La dimensión y complejidad de esta revuelta también desnuda las grandes debilidades de la izquierda mexicana. Este movimiento no se desmovilizará ni esperará las elecciones del 2018 para solucionar sus múltiples demandas -como pretende el dirigente del partido Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), Andrés Manuel López Obrador-, tampoco se conformará con frases generales sobre la ética, el anticapitalismo y el purismo suicida. Su fortalecimiento requiere de construir la más amplia unidad y su articulación a nivel nacional, sin sectarismo, y de ideas-fuerza que tiendan un puente entre las necesidades inmediatas del movimiento (mejores salarios, pensiones dignas, vivienda, empleos, seguridad, libertad de organización y democratización de sus organizaciones, etc.) y de aquellas demandas que trasciendan al régimen capitalista (renacionalización de la industria energética, auditoria de la deuda pública, impuestos progresivos a las grandes ganancias, escala móvil de salarios, renta básica, etc.).
 
Consideramos que, para avanzar en estos objetivos, primeramente debemos fortalecer las expresiones más avanzadas y radicales del movimiento social, entre ellas se encuentran la Nueva Central de Trabajadores (NCT), la Asamblea Nacional de Usuarios de la Energía Eléctrica (ANUEE) y la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT).
 
El gran aporte de este tipo de movimientos, masivos y espontáneos, es que rompen moldes e inercias, cuestionan todo lo existente, permiten el surgimiento de nuevos liderazgos y ayudan a oxigenar el enrarecido ambiente de la política.
 
Esperamos sensatez y humildad, auténticas, en los más amplios sectores de la izquierda mexicana, especialmente de Morena y del EZLN, para no anteponer ningún interés particular a los del movimiento. Derrotar a la oligarquía mexicana, y su poderoso aparato de estado, requiere de esto y mucho más.
 
¡Aumento salarial de emergencia!
¡Abajo todas las reformas neoliberales!
¡Por la renacionalización del sector energético!
 
Ciudad de México a 10 de enero de 2017
 
Coordinadora Socialista Revolucionaria