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Potosinos combaten inmobiliarias para defender Sierra de San Miguelito

En San Luis Potosí se desarrolla hoy una lucha fundamental para defender la zona natural de la Sierra de San Miguelito amenazada por las inmobiliarias, en particular por  el proyecto del empresario Carlos López Medina que dañará 2068 hectáreas. El movimiento «Todos Somos la sierra de San Miguelito» se opone la acaparamiento de los recursos naturales y al modelo de urbanización salvaje.

Por Vladimir Blanco López, CSR-SLP

La sierra de San Miguelito es un complejo montañoso ubicado en la parte sur-poniente de la zona metropolitana de la capital de San Luis Potosí, la cual brinda importantes servicios ambientales y socioeconómicos, en donde se destaca el proveer una parte del agua que abastece a los habitantes de la ciudad.

Actualmente parte de las zonas más bajas de la sierra son territorios comunales que pertenecen a comunidades y ejidos como:  el Ejido Ignacio Allende, Guadalupe Victoria, El Jaral, Puerto Espino; Escalerillas, Comunidad de San Juan de Guadalupe, El Aguaje, Ejido San Juan de Guadalupe, de la ciudad de San Luis Potosí; Ojo de Gato, Emiliano Zapata, Jesús María, Bledos, Rodrigo, del municipio Villa de Reyes, y San José de la Purísima en Villa de Arriaga.

Recientemente, se han realizado varios estudios en donde se destacan no sólo la diversidad ecológica, sino también la importancia histórica y arqueológica del lugar, que se remonta a épocas pre-coloniales con asentamientos guachichiles y en donde también se habla de la importancia cultural puesto que una parte importante del centro histórico potosino fue construido con cantera extraída de la Sierra.

No obstante la importancia cultural, social y ecológica no ha evitado que la acumulación capitalista por desposesión penetre en la Sierra de San Miguelito, ya que desde 1993 ha sufrido importantes trasformaciones por la presión urbanizadora que inicio en los entonces Ejidos del Pedregal y La Garita de Jalisco por empresas inmobiliarias con la aquiescencia del gobierno Federal y Municipal.

Todo esto a costa de los núcleos agrarios, en donde se aprovecharon las recientes modificaciones privatizadoras que se habían aprobado al artículo 27 de la constitución por parte del Gobierno de Salinas de Gortari, y se utilizaron técnicas como la desarticulación de la organización comunitaria con el control de los comisariados comunales.

Es importante mencionar que la urbanización en este lugar estuvo destinada para sectores de las clases altas quienes viven auto-aislados en la zona con más altura de la ciudad, en fraccionamientos rodeados de muros y seguridad privada.

También abundan los centros comerciales y pueden encontrarse algunos campus universitarios que aumentan la plusvalía del lugar. Una de las consecuencias más palpables de este tipo de urbanización fue el aumento en las inundaciones de la ciudad, puesto que el concreto no permite la captación del agua pluvial propiciando que esta no se filtre.

Por lo cual el vital líquido que podría ser parte de las reservas del acuífero terminan en las alcantarillas. Aunado a la anterior, algunas organizaciones ciudadanas han señalado la falta de pago de Agua por parte de estas colonias.

Recientemente, en el año 2019  el empresario inmobiliario Carlos López Medinuno de los grandes beneficiados del proceso descrito, dueño de “La Loma Residencial y Club de Golf” que se encuentra en los territorios ya urbanizados de la Sierra, da a conocer públicamente el proyecto RESERVA A.C., que después pasaría a tener otros nombres como HORIZONTES EN EL ESPACIO y actualmente tiene el nombre de “PROYECTO CAÑADAS” el cual proyecta transformar 2068 hectáreas de la Sierra de San Miguelito que pertenecen a la Comunidad de San Juan de Guadalupe, y sus Anexos Tierra Blanca y San Miguelito.

Este proceso es una continuación del proyecto de la Garita de Jalisco y el Pedregal, en tanto se busca construir más fraccionamientos incluso en territorios que son propiedad pública como el eco-parque “Cañada del Lobo”.

Otra de las cosas que ha resaltado en la opinión pública es la autorización por parte de las dependencias del Gobierno para usar el agua de la presa del Realito para abastecer al proyecto fraccionador. Esto aunado a la destrucción ecológica que implica continuar con este modelo de crecimiento para la ciudad, puesto que los árboles, pero principalmente los pastizales (que son desdeñados por cuestiones estéticas) actúan como filtradores del Aire al absorber una parte importante de CO2, siendo la Sierra de San Miguelito un importante pulmón para la ciudad.

Ante esto, algunos ciudadanos se han organizados para realizar acciones de lucha en contra de los empresarios y el gobierno local.

Con lo cual nacen algunas agrupaciones articuladas desde diversos sectores, pero vinculadas entre sí como: Guardianes de la Sierra de San Miguelito en donde se participan principalmente jóvenes universitarios y universitarias; el movimiento de Comunidad de San Juan de Guadalupe en resistencia que engloba a los comuneros que se resisten a vender sus tierras y que han denunciado la infiltración de los empresarios en la comunidad; el Frente Amplio Opositor (FAO) el cual es una organización de litigio estratégico que nace para hacer frente a la Minera San Xavier (que terminaría por destruir el cerro de San Pedro), los cuales han puesto importantes candados legales para el cambio de uso suelo en la comunidad que necesitan  los empresarios para continuar con el proyecto urbanizador, con lo cual han obtenido tiempo para la organización colectiva.

La colaboración de estos grupos generó el eslogan de “Todos somos la sierra de San Miguelito” que busca articular a más sectores de la ciudad a través de la realización de propaganda concientizadora, actos culturales, protestas y foros académicos.

Actualmente la lucha se lleva por dos frentes, por un lado se encuentra la consulta Pública que está llevando a cabo el Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN) que busca reactualizar los programas de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial, los cuales en parte definirán el rumbo del crecimiento de la ciudad y en donde está en juego la viabilidad de los proyectos urbanizadores de la Sierra de San Miguelito.

El movimiento civil ha señalado la falta de mecanismos que permitan una participación democrática de los ciudadanos y la falta de difusión por parte del municipio. No obstante, ante el abrumante poder económico y político se llegó al acuerdo de cubrir todas las trincheras, por lo tanto, el movimiento ha hecho esfuerzos para invitar a gente a la consulta poniendo mesas de información en el centro y algunas colonias.

El otro frente importante que está impulsando el movimiento es por ganar la legitimidad de la ciencia.  Puesto que para que los proyectos urbanos de este tipo puedan hacerse, deben contar con el consenso de varios estudios científicos que avalan que estos son viables económicamente, socialmente, culturalmente y ecológicamente.

El problema es que las instituciones académicas encargadas de realizar estos estudios, reciben el financiamiento de los mismos empresarios, además del hecho que los encargados de las investigaciones no son personas que habiten en la ciudad, por lo cual no tienen un contexto político y social de la situación.

Así, con la colaboración de académicos y trabajadores se construyó un estudio técnico justificativo para la protección de las 87 281 hectáreas de la Sierra de San Miguelito que aún no están urbanizadas y que busca hacer frente al discurso oficial que ha planteado una declaratoria de Área Natural Protegida Federal, por una superficie de 63 mil hectáreas, con lo cual se excluyen cerca de 20 mil de la Sierra, incluyendo las 2069 de la comunidad de San Juan de Guadalupe.

En este punto la participación de más sectores ciudadanos es imperante para lograr que el movimiento se fortalezca, también es importante realizar un trabajo ideológico para radicalizar el proceso y el análisis que permitan vincular la dominación económica con la destrucción ecológica y la injusticia social en cuanto a la distribución de los recursos naturales y espaciales para intensificar la movilización.

Hacemos un llamado a todas y todos a apoyar y solidarizarse con el movimiento que busca evitar la destrucción de la Sierra de San Miguelito para beneficio de las clases altas potosinas.

¡SIERRA SÍ, FRACCIONAMIENTOS NO!