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Rechazo a la imposición imperial, ¡solidaridad con las y los migrantes! | Declaración de la CSR

Declaración de la Coordinadora Socialista Revolucionaria

Las y los migrantes son nuestras hermanas y hermanos. Son seres humanos que huyen de la miseria, la violencia criminal o por conflictos políticos provocados por sus clases dominantes y el imperialismo. Lo han perdido todo y no tienen otra alternativa que intentar vender su fuerza de trabajo en otro país. Rechazamos tajantemente el chantaje del gobierno de Donald Trump contra México y la subordinación de la política migratoria del gobierno mexicano a la del imperio estadounidense. El Estado mexicano debe garantizar el libre tránsito a quienes se han visto obligados a migrar y otorgarles condiciones dignas para asentarse en nuestro país o continuar su tránsito hacia el norte, según sea su deseo. Nos oponemos a que se les exija pasaporte o se les deporte, así como a la militarización de nuestro país, que perjudica a los mexicanos, y también a ellos. Frente a la imposición imperial del Sr. Trump, nosotros, el pueblo mexicano, debemos retomar nuestra larga tradición de generosa hospitalidad y solidaridad con nuestras hermanas y hermanos migrantes.

Décadas de globalización y neoliberalismo han tornado cada vez más miserable la vida de millones de personas en todo el planeta. Mientras tanto, los ricos ven crecer sus capitales mediante la expropiación de los bienes comunes y la explotación cada vez más desmedida de nuestra fuerza de trabajo y de la naturaleza. Han desaparecido las fronteras, pero sólo para sus capitales, mercancías y algunas personas con salarios más elevados. Los ricos viven de nuestro trabajo, pero los efectos de las condiciones de miseria que ellos han provocado les infunden pánico, por eso militarizan la seguridad pública, como en México, se rodean de guardaespaldas y amurallan sus barrios y países. Los centros del imperio capitalista, Estados Unidos y Europa, intentan contener la inmigración cerrando fronteras e imponiendo estas políticas a los Estados subordinados. Esta “solución” es inútil y está provocando decenas de miles de muertos, innumerables tragedias humanas y fortalece las mafias traficantes de seres humanos.

El éxodo de centroamericanos es consecuencia de la crisis capitalista, de los estragos del neoliberalismo y de la injerencia del imperialismo yanqui en sus asuntos internos. Cuando algún gobierno centroamericano ha intentado cambiar las condiciones de vida de sus pueblos, la potencia del norte, en colaboración con las oligarquías locales, se han encargado de corromperlos, como en Guatemala, o de imponer golpes de Estado, como en Honduras. Esto ha generado una violencia extrema que agrava las condiciones de miseria de la que huyen cientos de miles de pobres, quienes, lógicamente, se dirigen a Estados Unidos, el centro del capitalismo mundial, para obtener mejores condiciones de trabajo y salario.

La amenaza del imperialismo estadounidense de iniciar una guerra comercial con México mediante un arancel generalizado y gradualmente creciente si nuestro país no frena la migración es un chantaje vulgar y brutal. Sin duda, pretende anular la tradición mexicana de acoger refugiados y perseguidos políticos, que ya ha sido traicionada desde hace décadas por el Estado mexicano al someterse a los designios de Estados Unidos de detener a los migrantes centroamericanos y de otros lados. En la práctica, policías y fuerzas armadas mexicanas se han convertido desde hace décadas en una extensión de la Patrulla Fronteriza de la potencia del Norte, tornando la frontera de México con Guatemala en una primera barrera protectora de su territorio. Cuando López Obrador amenazó con cambiar eso, Trump decidió que no lo iba a permitir. Su chantaje arancelario va a tono con sus dos grandes obsesiones, hacerse reelegir y proteger la industria estadounidense –destruyendo  los mantras neoliberales sobre el libre comercio y la competencia–, al impulsar una guerra comercial contra China, Rusia y muchos países más.

Trump levanta la bandera anti inmigrante como eje de su campaña para reelegirse. Fomenta el odio contra el “otro” entre los trabajadores blancos estadounidenses para obtener votos. Sectores conscientes de lo que está en juego se dan cuenta de la trampa, luchan contra Trump y se orientan cada vez más a lo que llaman “socialismo democrático”. Nadie sabe aún cual será el resultado de esta contienda electoral, pero lo que no se puede dudar es que la batalla será dura y que, en su demagogia, Trump exacerbará sus ataques contra México y los migrantes.

Por ello, es prácticamente seguro que en poco tiempo Trump relanzará su chantaje de imponer aranceles a los productos mexicanos, independientemente de los éxitos o fracasos de las acciones militares y policiales mexicanas para ayudarle a frenar la migración. Presentará como victoria suya el esfuerzo de las autoridades mexicanas para contener la circulación de personas que buscan refugiarse en Estados Unidos, vulnerando así los artículos 13, 14 y 24 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Llegado el momento, Trump evaluará qué le sirve más, si hacer alarde de que puso al gobierno mexicano a su servicio o castigarlo por supuestamente no haber sido suficientemente eficaz, independientemente del grado de “éxito” de los filtros antiinmigrantes que está poniendo. Cualquiera de estas acciones o una combinación de ambas hará ver al gobierno de la llamada “4T” como su vasallo, con lo que pretenderá mejorar sus perspectivas de reelección y, a la vez, debilitar la popularidad del presidente mexicano.

Hay una variedad de medidas que el gobierno de México podría adoptar para hacer frente a agresiones de ese tipo en lugar de doblegarse. En Estados Unidos existen fuerzas dispuestas a luchar contra la política chantajista y antihumana de su propio gobierno. Algunos no por humanismo, como los neoliberales, globalizadores, partidarios del libre comercio, que se oponen a que Trump utilice los aranceles como arma política. Hay quienes, por convicciones humanistas o incluso socialistas, luchan contra la obstrucción del libre tránsito de personas. A otros, mexicanos, latinos o sus descendientes, les indignan las agresiones imperialistas de Trump a México, los mexicanos y centroamericanos. Un gobierno progresista en nuestro país podría apoyarse en todas esas fuerzas para hacer frente a los chantajes arancelarios. Sin duda, la imposición de aranceles al paso de mercancías de México a Estados Unidos tendría efectos nefastos para la economía mexicana, pero también para la estadounidense. El gobierno de la “4T” se vería fragilizado, pero también el de Trump. La administración lópezobradorista tendría que armarse de valor, tejer alianzas y tomar medidas políticas, arancelarias y legales para hacerle frente a Trump. Sobre todo, debería apoyarse en la movilización popular en México, Estados Unidos y Centro América para oponerse a los chantajes y amagos a los migrantes y desmilitarizar el control de la migración y, de pasada, de todo México.

Al iniciar su gestión, López Obrador anunció una política humanista hacia la migración centroamericana basada en el respeto al libre tránsito, asilo y trabajo para las y los migrantes. También se proponía impulsar un plan de rescate, con participación de Estados Unidos y de organismos internacionales, capaz de ofrecer empleo y reducir la violencia en Centroamérica, lo que evitaría que la gente migrara por falta de oportunidades. El chantaje de Trump ha cancelado, al menos temporalmente, dicho objetivo.

Felipe Calderón impulsó la militarización en colaboración con Estados Unidos y la continuó Enrique Peña Nieto en colaboración con el Departamento de Defensa de Estados Unidos. El gobierno de López Obrador ha accedido a continuarla. Criminalizar la migración, bloquear la frontera con Guatemala y perseguir a los migrantes no sólo desvía recursos que se necesitan para otros fines, sino que mantiene el sistema militarista que destruye a México, enriquece a los mercaderes de armas y favorece a los traficantes de personas, en nombre de la lucha contra ellos, además de que alienta la corrupción de policías, ejército y ahora de la Guardia Nacional. Estas medidas, además de atentar contra los mexicanos, encarecerán el traslado ilegal de personas; sólo una política de puertas abiertas y libre tránsito puede estropear el negocio del tráfico de migrantes y frenar los peligros que sufren.

Sectores empresariales y de la derecha mexicana tratan de capitalizar el acuerdo migratorio entre los gobiernos de Trump y de López Obrador presentándose como “nacionalistas auténticos”; sin embargo, como se ha visto, son ellos ellos quienes en el pasado pusieron en práctica las medidas que ahora fustigan. La derecha y la burguesía se opondrán a todo lo que haga el gobierno actual, no porque vulnere la soberanía nacional, sino porque aspiran a derrocarlo. El verdadero motivo por el que quieren tumbarlo es por otras medidas que adopta y que sí les molestan, como otorgar asistencia a los más pobres, impulsar la libertad sindical o recuperar la soberanía energética, además de cortar los jugosos negocios que antes hacían al amparo de la corrupción.

La Coordinadora Socialista Revolucionaria llama a la movilización popular transfronteriza para rechazar los chantajes imperialistas de Trump; exigir libre tránsito para toda y todo migrante, que, al igual que nosotros, son indígenas, afroamericanos, campesinos, trabajadores; eliminar la militarización de México y el uso de la fuerza pública, incluida la Guardia Nacional, contra migrantes; combatir las tendencias xenófobas, clasistas y racistas en México y el mundo; impulsar la solidaridad con nuestras hermanas y hermanos migrantes; promover la autoorganización popular para producir condiciones dignas de trabajo y de vida; luchar por un mundo sin muros ni fronteras.

México, a 23 de junio de 2019

Coordinadora Socialista Revolucionaria