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Sobre la designación de la Compañera Rosario Piedra Ibarra como presidenta a de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH)

Declaración de la Coordinadora Socialista Revolucionaria

La trascendencia de la designación de la Compañera Rosario Piedra Ibarra como presidenta a de la CNDH, va más allá del reconocimiento personal a una luchadora social, es también el anuncio de que, por vez primera, desde su creación en 1990, esta institución estará en manos de una voz lúcida y consecuente en la defensa de los derechos humanos, la libertad de los presos políticos y la presentación con vida de los desaparecidos políticos.

Es también un reconocimiento al activismo de su madre, la entrañable y digna Rosario Ibarra de Piedra –recientemente reconocida con la máxima distinción otorgada por el Senado de la República, la medalla Belisario Domínguez-, por la presentación con vida de su hijo desaparecido, Jesús Piedra Ibarra, en 1974.

Ejemplo de esa dignidad, fue su reserva de aceptar dicha medalla, en términos de una pieza oratoria imperdible: “…Señor Presidente Andrés Manuel López Obrador, querido y respetado amigo: No permitas que la violencia y la perversidad de los gobiernos anteriores siga acechando y actuando desde las tinieblas de la impunidad y la ignominia, no quiero que mi lucha quede inconclusa. Es por eso que dejo en tus manos la custodia, de tan preciado reconocimiento, y te pido que me la devuelvas junto con la verdad sobre el paradero de nuestros queridos y añorados hijos y familiares, y con la certeza de que la justicia anhelada por fin los ha cubierto con su velo protector.”

Ahora, desde la CNDH, su hija Rosario Piedra adquiere facultades para alcanzar este objetivo y contribuir a que la pesadilla deje de repetirse.

Esta es la razón del odio clasista y racista de la derecha panista, y de sus voceros en los medios de comunicación, en contra de su designación.

Como hemos venido insistiendo, su nombramiento, al igual que el de otras personalidades de la izquierda mexicana en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y en órganos autónomos, es parte de un proceso de cambio de régimen político, aunque aún se mantenga la parte medular de la política económica neoliberal.

Harán muy bien las organizaciones de izquierda y movimientos sociales, que insisten en el falso y paralizante discurso de que “todo sigue igual”, en reconocer que se está abriendo un nuevo escenario que debemos de aprovechar para alcanzar el desmantelamiento total del viejo régimen autoritario, corporativo, corrupto y neoliberal. La lucha por alcanzar la democratización del país apenas comienza.

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

¡Presos políticos, libertad!

Ciudad de México a 20 de diciembre de 2019

Coordinadora Socialista Revolucionaria