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Sobre la liberación gay-lésbica: Nuestras tácticas en la construcción del movimiento (Parte 4 de 5)

Todas las personas LGBT están oprimidas como tales y potencialmente podrían incorporarse al movimiento por sus derechos y su liberación. La lógica misma de la lucha de liberación lésbico-gay, particularmente en tiempos en los que el feminismo y otros movimientos radicales van en ascenso, puede orientar a los activistas a retomar políticas radicales o revolucionarias. Esta lógica puede y debe orientarl@s a aliarse con el movimiento de l@s trabajador@s – pero para que suceda esto las LGBT deberán organizarse dentro y fuera del movimiento de l@s trabajador@s para luchar contra prejuicios heterosexistas que existen en la clase trabajadora y por doquier. Nuestras secciones en su totalidad deberán luchar para lograr que en las organizaciones del movimiento obrero se abogue por las demandas de las personas LGBT y se apoye la auto-organización para estos grupos -y para otros. Al mismo tiempo, l@s LGBT no podrán ni querrán posponer su lucha, hasta que el movimiento de l@s trabajador@s o cualquier otro movimiento retomen su problemática. Esto significa que las personas LGBT necesitan su propio movimiento autónomo, el cual respetamos y apoyamos. Parafraseando la resolución de 1979 sobre la liberación de la mujer, por autónomo entendemos que el movimiento esté organizado y dirigido por personas LGBT, lo que implica luchar por sus derechos y necesidades como prioridad única, rehusando a subordinar esa lucha a cualquier otro interés; o sea, no subordinarse a las decisiones o las necesidades de las agendas políticas, de ninguna tendencia política o ningún otro grupo social.

Tal y como la resolución de 1979 sobre la liberación de las mujeres planteaba, “Las lesbianas se han organizado como un componente del movimiento por los derechos gays, por lo regular encontrando la necesidad de luchar dentro del movimiento gay por el reconocimiento de sus demandas específicas como mujeres gays. Pero, las lesbianas también sufren opresión como mujeres. Muchas de ellas se radicalizaron primero como mujeres y sintieron la discriminación que sufrieron debido a su orientación sexual como un solo aspecto de las limitaciones socioeconómicas que las mujeres enfrentan al tratar de determinar el curso de sus vidas. De este modo, muchas lesbianas estuvieron en las primeras filas del movimiento feminista desde sus inicios. Han formado parte de todas las corrientes políticas dentro del movimiento de liberación de las mujeres, desde las separatistas lésbicas, hasta las marxistas revolucionarias y han contribuido a que el movimiento en su conjunto sea más consciente de las formas específicas de opresión a las que se enfrentan las mujeres gay”. Esto no siempre ha sido una lucha fácil ya que el movimiento feminista frecuentemente ha respondido de forma problemática a las acusaciones de lesbianismo de la derecha y no ha hecho campaña sistemática en torno a las demandas específicamente lesbianas.

En muchos países, las lesbianas se organizaron independientemente de los hombres gay y del movimiento feminista más amplio. La organización de las lesbianas de manera independiente ha sido esencial para la movilización en torno a las demandas lésbicas y para lograr el cambio. Como resultado de la persistencia de las lesbianas, hoy en día el movimiento lésbico/gay está mucho menos dominado por los hombres y tiene un mejor entendimiento de que la opresión de las lesbianas socava los avances del movimiento feminista.

Dentro del movimiento lésbicogay, como en otros movimientos, defendemos los métodos que movilizan activamente a tantas personas LGBT como sea posible; en el mismo sentido, preferimos más los apoyos a los movimientos de mujeres y de trabajadores. Aquí, como en cualquiera de los otros campos de trabajo en los cuales nos involucramos, luchamos continuamente contra ideologías, líderes y organizaciones que nos llevarían a callejones sin salida. Debemos responder una vez tras otra a los argumentos con los cuales fundamentalmente estamos en desacuerdo, incluyendo los siguientes:

  • el argumento de que debemos evitar las posiciones “crudas” o “radicales” para no alejar a las personas de posiciones mayoritarias heterosexuales o, “simpatizantes” liberales, socialdemócratas o populistas;
  • reticencia para unirse haciendo amplias campañas en torno a reformas limitadas;
  • la argumentación según la cual “estilo de vida” -refiriéndose al estricto sentido del tema de la liberación sexual- sería una distracción de temas económicos y políticos;
  • en los países imperialistas el argumento para desestimar la necesidad de grandes movilizaciones es que ya “somos casi iguales”,
  • la reticencia a buscar alianzas sea ya con trabajadores del movimiento u otros grupos autoorganizados;
  • una visión de las categorías sociales existentes de gay y lesbiana como entes eternos y, sobre esa base, de gays y lesbianas como una minoría permanente de la población, lo cual omite reconocer que la liberación lésbico-gay tiene implicaciones universales comunes;
  • la insistencia en organizarse solamente como ciudadanos, como rebeldes sexuales o seres humanos en abstracto -que conduce a no reconocer la importancia de las comunidades LGBT para la sobrevivencia cotidiana y como base de la organización;
  • una reticencia a abordar las divisiones dentro de nuestros propios movimientos, por ejemplo sobre las cuestiones de género, clase o de sexo.

Pretendemos presionar por la mayor unidad y democracia posible entre los movimientos, en tanto reconocemos los derechos y las necesidades de las mujeres, de los negros, de las gentes con desventajas fisiológicas, bisexuales, gente transgénera, personas oprimidas por su nacionalidad y otras, a organizarse igualmente de un modo autónomo. En general intentamos que en los movimientos avancen la participación y los intereses de la gente LGBT de clase trabajadora. Mientras construimos los movimientos lésbico/gays y respetamos su autonomía, trabajamos con otros movimientos para adelantar las demandas de los movimientos obreros y las perspectivas internacionales. Defendemos las ideas marxistas revolucionarias y las feministas y creemos que proveen el mejor fundamento para llevar a los movimientos hacia la completa liberación lésbico/gay y, en este contexto, aspiramos a cumplir un papel en su liderazgo.