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Victoria estudiantil en Colima: le quitan a la FEC el monopolio en descuento en el transporte.

Por Monserrat Cárdenas, estudiante de Periodismo en la Universidad de Colima y militante de la CSR

Una victoria histórica ha sido conquistada en Colima. El Congreso del Estado reformó el pasado 16 de mayo la Ley de Movilidad Sustentable, restándole así poder a la Federación de Estudiantes Colimenses (FEC), quien mantenía el control de las y los alumnos de la Universidad de Colima (UdeC), y otras instituciones escolares, haciendo obligatoria la compra de una credencial para acceder al descuento del 50% en el transporte público.

La FEC se ha distinguido históricamente por sus acciones porriles contra movimientos estudiantiles incipientes que cuestionan el tipo de liderazgo que ejercen y sus nexos con el PRI. Sus dirigentes utilizan la Federación para catapultar su carrera política, contando entre sus exmilitantes a diputados, rectores de la UdeC e incluso gobernadores. Desacreditan, revientan y desmantelan a cualquier grupo que le critique.

El descuento universal en el transporte público había sido una de las principales demandas de los movimientos estudiantiles de la última década: el Movimiento Estudiantes X Estudiantes (EXE), el Movimiento Estudiantil Disidente (MED) y la Coordinadora Estudiantil Universitaria (CEU), esta última, impulsora en 2016 de la primera iniciativa que buscó quitarle dicho poder a la FEC, pero que fue congelada por los diputados de esa legislatura, que tenía como mayoría a la bancada del PRI y al presidente de la Federación como diputado.

Con el Congreso repleto de estudiantes de preparatoria y facultad, traídos en camiones urbanos por la FEC, incluso desde otros municipios, los legisladores tuvieron que sesionar a puerta cerrada dadas las condiciones de violencia que la Federación había generado en el recinto: jaloneos, empujones, gritos, groserías, amenazas y uno que otro golpe contra los policías que resguardaban y el equipo de Vladimir Parra, diputado de Morena, promotor de la iniciativa y ex miembro del MED.

Aprobada con 17 votos a favor en lo general, esta iniciativa pasa a la historia como una de las acciones de la presente legislatura que cuenta con mayor legitimidad y aprobación no sólo de la comunidad estudiantil, sino de una sociedad colimense sumamente crítica con la FEC, con su opacidad, presunta corrupción y chapulineo por parte de sus integrantes.

Hubo quienes literalmente lloramos de la emoción. Quienes pensamos que jamás veríamos esto ocurrir, a quienes ya no les tocó verlo siendo estudiantes. A pesar de la casi nula presencia de jóvenes a favor de la iniciativa en el Congreso, muestra de la desarticulación del estudiantado crítico, las redes sociales se llenaron de comentarios a favor y memes contra la Federación. El imaginario colectivo colimense entiende a la FEC como una institución que no representa a los estudiantes y que jamás ha visto verdaderamente por nosotros, a menos que llamemos “ver por nosotros” a organizar fiestas y talleres de oratoria. ¿Denunciar las altas cuotas de inscripción de la UdeC? ¿Apoyar a centros educativos más pequeños para que logren tener mejor infraestructura e inmobiliario? ¿Cuestionar la opacidad y represión que existe en la Universidad? ¿Otorgar becas de forma no discrecional? Jamás.

Me falta espacio para terminar de escribir sobre las que ha hecho la FEC a lo largo de su historia. Me faltaría tinta para enumerar cada una de sus jugadas, negociaciones y oscuros nexos con grupos empresariales y del gobierno. Su mentira más reciente: cobrarían 80 pesos por su credencial porque ésta traería un chip electrónico que permitiría usarla en los “lectores” que se instalarían en cada unidad del transporte urbano, para que no hubiera necesidad de comprar los famosos “boletitos”. Ni chip, ni lectores, ni sabemos qué hicieron con los 80 pesos de miles de estudiantes.

Septiembre será el mes en que veamos materializado por fin el sueño que tuvimos muchos, ahora incluso de edad avanzada, que lucharon contra la FEC en tiempos de Voldemort, un oscuro personaje de la vida política y universitaria en Colima del que se dice, está prohibido mencionar su nombre por seguridad de uno mismo y que aún hoy sigue moviendo los hilos. Y luego estamos nosotros, que señalamos las fallas de una Federación servil, classy, pero violenta, apoyada por el aparato del Estado y respaldada por la Universidad de Colima.

La pregunta ahora es: ¿cuántos afiliados le quedarán a la FEC luego de aprobada esta reforma? ¿Qué artimañas usarán para mantener su poder y estatus? No bajar la guardia es la lectura que le doy. Impulsar el movimiento estudiantil y la consciencia social; informar a las y los jóvenes de lo que va esta reforma; ir por más: una nueva ley orgánica para la Universidad, el nuevo periodo rectoral, buscar nuevas formas de organización. El triunfo emociona, ¿no? Pero también estresa y nos pone a pensar. Pero hoy… hoy sólo festejaremos que vencimos al porrismo, golpeamos la corrupción y de paso al priísmo.