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¡Vivan las huelgas victoriosas de Matamoros! | Declaración de la Coordinadora Socialista Revolucionaria

Declaración de la Coordinadora Socialista Revolucionaria

De manera sorprendente se produjo un hecho inusitado en la historia laboral mexicana: en el pasado mes de enero estalló una huelga general en la industria maquiladora de la ciudad de Matamoros, Tamaulipas. Alrededor de 96 empresas, afiliadas a la ex oficialista Confederación de Trabajadores de México (CTM), que agrupan alrededor de 60 mil trabajadores, se fueron a huelga en demanda de un aumento salarial del 20 por ciento y un bono anual de 32 mil pesos (1,670 dólares) indexado a los aumentos salariales. El movimiento 20-32 ha triunfado en 92 maquiladoras, pero aún quedan pendientes de solucionar cuatro huelgas, además de la empresa Coca-Cola. La ola huelguística también alcanzó a poderosos supermercados como Wall-Mart, Soriana y Chedraui, aunque ahí no se han alcanzaron plenamente los objetivos.

El movimiento inició por el intento patronal de escamotear un aumento salarial del 100 por ciento a los salarios mínimos, decretado por el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador para toda la zona fronteriza, en un intento por frenar la migración de trabajadores mexicanos y cumplir con los compromisos de mejoras laborales contemplados en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de México con Estados Unidos y Canadá. La maniobra consistió en que, a cambio de otorgar dicho aumento salarial, se eliminaban otras prestaciones contempladas en los contratos de trabajo incluyendo el bono anual. Los patrones explicaron, a través de sus dóciles representantes sindicales, que el “culpable” de esta medida era López Obrador por su política “irresponsable”.

Ante el ataque de la patronal y la traición de los charros de la CTM, encabezada por Juan Villafuerte, la justa indignación de la clase obrera -que se expresó en las redes sociales, y en reuniones y protestas al interior de las empresas-, demandó el asesoramiento de la conocida abogada laboralista, Susana Prieto Terrazas, para defender sus derechos. La abogada, quien reside en Ciudad Juárez, decidió trasladarse a Matamoros para asesorarlos. A su llegada fue recibida por miles de trabajadores que, de manera espontánea, ya habían estallado algunos paros y se palpaba la disposición a extenderlos al resto de la industria maquiladora e incluso habían intentado tomar la sede sindical. Ante la perspectiva de ser rebasados por sus bases, los charros sindicales no tuvieron otra alternativa que emplazar a huelga general para el viernes 25 de enero.

La inusitada y combativa respuesta de la clase trabajadora, (recordemos que en México no veíamos una reacción del mismo tipo desde los años 30 del pasado siglo), puso en alerta roja a la clase patronal que de manera hipócrita declaró que “no tenían capacidad de otorgar semejante aumento” y amenazaron con salirse del país. Los salarios mínimos diarios en México son de los más bajos del mundo, a partir del 1 de enero: $102.68, (5.34 dólares) a nivel nacional y $176.72 (9.20 dólares) en la zona libre de la frontera norte. Aún con el aumento del 100 por ciento, las voraces empresas maquiladoras pagan menos de diez veces lo que pagan en sus países de origen.

Por su parte el gobierno de López Obrador (El Sol de México, 13 de marzo), reiteró su llamado a los sindicatos para que detengan las huelgas y les recordó que “sí se va a cumplir con los aumentos, pero serán paulatinos porque de lo contrario, pueden quebrar la economía nacional… Hablar con los trabajadores, decirles a ver no podemos de la noche a la mañana recuperar todo el salario que perdió el periodo neoliberal, siempre va a ser mejor el salario, va a ser ascendente, pero lo tenemos que hacer de manera gradual, porque si no se arruinan las empresas y se arruina la economía, tenemos que cuidar las fuentes de trabajo”.

Es cierto que se antoja imposible recuperar, de un solo golpe, una pérdida acumulada del 80.08 % del poder adquisitivo del salario durante el periodo neoliberal, pero tampoco se puede negar el hecho de que las grandes empresas globales sí están en condiciones de ofrecer mejores aumentos salariales sin poner en peligro “la economía nacional”. Los y las trabajadoras debemos demandar al actual gobierno cesar cualquier intromisión en las negociaciones entre empresas y patrones para concertar libremente los aumentos salariales que mejor convengan en cada caso. Si las empresas argumentan que no cuentan con capacidad económica para satisfacer las demandas de sus trabajadores, ¡pues que abran los libros de contabilidad y que lo demuestren!

Es indudable que las huelgas victoriosas de Matamoros, lo mismo que la derrota electoral del aparato priista de dominación, están motivando la recuperación de la confianza de la clase trabajadora en su propia fuerza para mejorar su nivel de vida y democratizar sus organizaciones sindicales. Esto se ve reflejado en las huelgas de los trabajadores universitarios (Chapingo, Metropolitana, Oaxaca entre otras); la creciente agitación en otras regiones de la zona fronteriza norteña; el desarrollo de una nueva insurgencia sindical al interior del sector petrolero, seguro social y la educación básica; y la recomposición del sindicalismo independiente.

Sería deseable que las centrales sindicales independientes –Nueva Central de Trabajadores (NCT), Unión Nacional de Trabajadores (UNT), la nueva Confederación Internacional de Trabajadores (CIT, impulsada por el sindicato Minero) y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)-, pudieran ponerse de acuerdo para impulsar un programa mínimo de lucha que contemple los siguientes objetivos: rodear de la más amplia solidaridad a las huelgas en curso; demandar un reforma laboral que garanticen la libertad sindical y la impartición de justicia, acotar la tercerización y eliminar las reformas antiobreras de 2012; el control sindical de los fondos de pensiones y recuperar su carácter solidario; proponer un programa para recobrar la pérdida del salario histórico de los trabajadores; semana laboral de 35 horas; auditar la deuda pública y desconocer la deuda odiosa.

La Coordinadora Socialista Revolucionaria, desde nuestra modesta trinchera, proclamamos nuestra más completa e incondicional solidaridad con la lucha de la clase trabajadora.

Ciudad de México a 16 de marzo de 2019

Coordinadora Socialista Revolucionaria