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La farsa ha terminado: la COP26 condena a la humanidad| Comisión de Ecosocialismo de la CSR

México, Noviembre 2021

Las grandes corporaciones trasnacionales y los gobiernos capitalistas, responsables de la emisión de gases de efecto invernadero, salieron triunfantes tras culminar la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (COP 26). 

En el Informe Especial del IPCC sobre 1,5°C (2019) se nos advirtió de los peligros del calentamiento global de rebasar este límite antes del 2030. Los científicos mostraron la necesidad de reducir las emisiones globales netas de CO2 al menos en un 50% antes de 2030, en un 100% antes de 2050 hasta llegar a ser negativas en la segunda mitad del siglo. La COP 26 debió ser entendida como la última oportunidad de la humanidad para lograr este objetivo y ha fracasado rotundamente. 

El gran fracaso de la COP se evidencia al tomar de último momento la decisión de cambiar el concepto “eliminar” por el de “reducir progresivamente” la quema de combustibles fósiles. Según la prensa internacional, el acuerdo final se modificó de última hora provocando la molestia de algunas representaciones, éstas denunciaron que el acuerdo había sido negociado en privado entre las principales potencias y los países más contaminantes a petición del representante de India.

Esta modificación ya había sido convenida entre China, India, Estados Unidos y la Unión Europea, precisamente, los países que más contaminan y generan emisiones de dióxido de carbono. Estos acuerdos, como todos los de la ONU, no son “vinculantes” sino “voluntarios”, lo que significa que los países en caso de no llevarlos a cabo no tendrán ningún tipo de sanción.

A pesar de que en el acuerdo final del encuentro se mantiene el compromiso de no superar 1.5 grados el calentamiento del planeta antes del 2030, los grandes magnates de la energía fósil se han presentado y nos han mandado un mensaje político muy claro: “Dejen de soñar con salir de los combustibles fósiles. Lo que cuenta es el desarrollo de tecnologías verdes. No interfieran impidiéndonos explotar nuestras minas de carbón y abrir otras nuevas, ya somos bastante condescendientes aceptando sistemas para reducir el impacto del CO2”.

Al final de la COP sabemos que el camino está casi libre para que la quema de combustibles fósiles se perpetúe. Se aplaza la promesa de cien mil millones para el Fondo Verde (aportación económica de los países desarrollados para enfrentar los impactos del calentamiento global), se implanta en el mercado un mecanismo global de comercio de «derechos de contaminación» y finalmente, en esta COP se ha confiado la gestión de la crisis climática global al mercado de finanzas: cuyas inversiones y estilos de vida que promueve son la causa fundamental del calentamiento global. ¡¿Cómo se atreven?!

No se profundizó acerca del financiamiento para la transición energética en países en desarrollo y los países más ricos se negaron a garantizar fondos en el apartado de pérdidas y daños, ello significa que no están forzados a pagar por los daños que puedan causar al medio ambiente sus políticas extractivistas en países más pobres. 

Es inaceptable que no aparezca un acuerdo para financiar pérdidas y daños, esto solo muestra desprecio por parte de los capitalistas hacia los países más vulnerables y pobres. Simplemente, los países ricos no quieren pagar por la destrucción que han causado.

La farsa ha terminado por este año y vendrá una más el próximo. Es evidente que a la clase capitalista y las élites políticas que los representan, no les importa la vida en el planeta. A ellos no les preocupa los miles de incendios forestales que destruyen millones de hectáreas de bosques o selvas, ni el derretimiento del hielo de los polos, ni el aumento del nivel del mar, ni las sequías extremas que dañarán los campos de millones de campesinos. No les preocupan los huracanes cada vez más intensos que devastan los litorales y provocan la migración de miles de personas. A ellos solo les interesa la ganancia y no detendrán su acumulación y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero por voluntad propia. Porque proteger a la naturaleza va en contra de sus intereses económicos.

Frente a este panorama es indispensable tener presente en primer lugar las luchas de las y los defensores de la Madre Tierra, ellos seguirán luchando y enfrentando el hostigamiento, represión, desaparición y muerte. También es ineludible visualizar las resistencias de comunidades originarias e indígenas que se oponen a ser desalojados de sus territorios por empresas nacionales y trasnacionales extractivistas. Es forzoso oponerse a los megaproyectos de los gobiernos actuales, aunque sean de tipo progresista, ya que por su naturaleza y magnitud solo traerán devastación a la naturaleza y a miles de seres vivos. 

El cambio del clima está desmoronando poco a poco la vida en el planeta. Hoy estamos acercándonos a una situación límite y es imprescindible movilizar a millones de personas de forma urgente en todo el planeta y no solo presionar a los capitalistas, sino destruir este sistema capitalista depredador para acabar con la era de los combustibles fósiles.

Ante esto llamamos a construir a nivel mundial una alternativa Ecosocialista, autogestionaria, con democracia desde abajo para revolucionar esta sociedad y librarnos de todo tipo de opresiones. Sólo con la lucha de la clase trabajadora, las y los campesinos e indígenas, las mujeres y la disidencia sexual lo lograremos. La movilización constante y creativa de los pueblos podrá detener a los pirómanos capitalistas, al monstruo de la ultraderecha autoritaria y a la miseria social que nos impone este sistema. 

¡Si perdemos la lucha climática, ninguna otra tendrá sentido!

¡Únete a la lucha Ecosocialista y Anticapitalista en México!

¡CAMBIEMOS EL SISTEMA, NO EL CLIMA!