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La Sierra de Guadalupe: un análisis histórico de la devastación ambiental y la lucha actual

 

Pablo Quezada, Comisión de Ecosocialismo de la CSR

«A raíz del mega incendio de 2020 en la Sierra, trece colectivos se reunieron en una Red que se llama Juntos por la Sierra y que piden, tanto a los ciudadanos como al gobierno de la ciudad, que miren hacia esta zona norte.»

 

La Sierra de Guadalupe se asienta en cuatro municipios del estado de México: Coacalco de Berriozábal, Tultitlán de Mariano Escobedo, Ecatepec de Morelos, Tlalnepantla de Báez y la alcaldía Gustavo A. Madero en la Ciudad de México. Tiene una superficie de 6 mil 503 hectáreas, de las cuales el 82 por ciento se localiza en el estado de México y el 18 por ciento restante en la Ciudad de México.

Al iniciar la década de los años cincuenta del siglo XX, en Cuauhtepec no había servicios básicos, el agua se obtenía de pozos y piletas. En esa época el pueblo se caracterizaba por su ambiente rural. A finales de los años cincuenta inicia la transformación de Cuauhtepec, deja de ser un territorio rural y se convierte en urbano. Se comienza a fraccionar las tierras ejidales. De esta manera, lejos de fortalecerse, la estructura agrícola y colectiva se fragmentó y se acrecentó la crisis el campo provocando que se perdiera la autosuficiencia alimentaria.

A partir de esos años se presentaron condiciones poco propicias para subsistir, obligando a los jóvenes, tanto mujeres y hombres, a salir del pueblo. Muchos de ellos se emplearon en tabiquerías, talleres y fábricas como obreros. Los menos se convirtieron en profesionales destacando los profesores. Otros más buscaron en el pequeño comercio la alternativa de subsistencia: tiendas, cría de ganado, especializándose en la venta de leche y carne.

El aumento de la población que presentó el pueblo de Cuauhtepec en esos años concuerda con la modificación al uso de suelo que estipuló el gobierno, pues hasta antes del primer lustro de los años cincuenta las tierras ejidales no se podían vender o rentar y el ejidatario tenía la obligación de trabajarlas. Pero en 1956 se modificaron las normas de uso de suelo, estipulando que las tierras de los pueblos debían adecuarse a las nuevas condiciones de la ciudad y se reglamentó la creación de zonas urbanas en los ejidos.

Entre la década de los años cincuenta y ochenta, la población en Cuauhtepec se incrementó trece veces.

Es importante resaltar que en este tiempo la Sierra de Guadalupe sufrió daños irreparables pues comenzaron a aparecer “asentamientos irregulares” altamente marginados. Igual de grave fue la pérdida física de los rumbos o parajes y montes, pues esto implicó que, progresivamente, disminuyeran actividades como la siembra de parcelas, la cría de ganado, animales de granja y la producción de pulque, además desaparecieron los lugares que solían visitar las familias, lo que alteró la vida de los habitantes y la dinámica del pueblo.

La última gran oleada de migrantes en Cuauhtepec se dio en la década de los ochenta y fue consecuencia de varios factores: la construcción de ejes viales implicó expropiar algunas viviendas arrojando a sus habitantes a otros rumbos de la ciudad, como Cuauhtepec; la construcción de la línea 3 del metro, que en 1979 consolidó su terminal en la estación Indios Verdes, la línea 5 que en 1982 llegó a la estación Politécnico y los terremotos de 1985, muchos damnificados emigraron a esta zona.

Ya en la década de los noventa la mancha urbana se había extendido más de lo imaginable y los recursos naturales de la Sierra de Guadalupe se perdían rápidamente, así que el gobierno federal decidió establecer una zona de “preservación y conservación ecológica”, por lo cual se declaró, a lo que quedaba de la Sierra de Guadalupe, como “Área Natural Protegida”.

Estas últimas décadas del nuevo siglo no ha habido otra oleada grande de migrantes en Cuauhtepec, sin embargo, lo que ahora se manifestó ha sido el crecimiento de servicios y de infraestructura, además del parque vehicular, lo que ha provocado nuevas problemáticas como el aumento de inseguridad en la zona.

Es a partir de la escisión del Partido Revolucionario Institucional en 1887-1988 que esta zona se convierte en un bastión de la izquierda reformista electoral, primero el Partido de la Revolución Democrática, y ahora el Movimiento de Regeneración Nacional quien obtuvo todos los puestos de elección en el pasado proceso electoral.

Actualmente Cuauhtepec es una zona popular densamente poblada lo cual ha provocado problemas en cuanto transito vehicular que, según el gobierno de la Ciudad de México, se resolverá con la construcción del Cablebús.

Otra problemática que se agravó a finales de la década de los noventa, durante los gobiernos neoliberales, fue la proliferación de venta de drogas, lo cual llevó a desarticular el tejido social y el aumento de la violencia en la zona.

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Organización y defensa de la Sierra

Sin embargo, no todo es negro. A principios de la década del dos mil se construyó la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, plantel Cuauhtepec, la cual le dio un impulso a la cultura en esta zona.

De este modo existen un sinfín de grupos y colectivos que en los últimos 10 años están luchando para darle otro rostro a esta zona. En este contexto es que también se han creado grupos ambientalistas que se proponen el cuidado y preservación de la Sierra de Guadalupe.

A raíz del mega incendio de 2020 en la Sierra, trece colectivos se reunieron en una Red que se llama Juntos por la Sierra y que piden, tanto a los ciudadanos como al gobierno de la ciudad, que miren hacia esta zona norte.

Estos colectivos llevan a cabo trabajos de conservación, platicas acerca de la importancia de la Sierra, caminatas guiadas, reforestación y sofocamientos de incendios.

Lo que exponen estos colectivos sobre la Sierra es lo siguiente: debido al calentamiento global y cambio climático, que conlleva un calor más intenso, falta de lluvia, incendios y erosión del suelo, la Sierra debe de ser cuidada porque es el único pulmón que existe al norte de la ciudad. Además, existe saqueo de flora y fauna, la utilizan como basurero, continúa creciendo la mancha urbana, sobre todo del lado de Ecatepec, y se padece inseguridad.

Con la intensificación de los incendios, cada vez se pierden más árboles de la Sierra, lo cual tiene como consecuencia que no haya recarga acuífera, por tanto, cuando llueve la Sierra ya no absorbe la lluvia y ésta se desliza hacia la zona urbana, causando inundaciones en las partes bajas de Cuauhtepec.

Asimismo, los pequeños mamíferos se están extinguiendo por causa de los incendios, las aves ya no tienen donde anidar. También existe fauna feral que se ha convertido en un problema y no hay vigilancia.

En términos generales los colectivos proponen a las autoridades: una policía agreste en la Sierra, casetas de vigilancia en las entradas con policía agreste, miradores con vigilancia, cámaras de video vigilancia en las entradas y en toda la Sierra, drones que apoyen la vigilancia y leyes severas que castiguen a quien provoque incendios.

Como se puede observar en estas demandas, los colectivos, si bien perciben que ya vivimos una crisis ambiental, la circunscriben a un ámbito local, la Sierra de Guadalupe, por lo que hace falta ayudar a construir un discurso político y ecológico articulado que identifique que la lucha contra el calentamiento global y el cambio climático es anticapitalista.

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