d9c4be09-32af-4251-94a0-de9dcbf9d78c

¡Sí a la Reforma Eléctrica Constitucional!

¡Por el derecho humano a la energía!

Declaración de la Coordinadora Socialista Revolucionaria

La iniciativa de reforma constitucional presentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador en materia eléctrica, no se propone la renacionalización de la industria, como sería lo deseable, pero sí es un agresivo esfuerzo para poner candados a la voracidad de las empresas privadas de generación de electricidad; recuperar la rectoría del Estado en esta materia; crea condiciones para garantizar el derecho humano a la energía; asume, en el artículo 27, la responsabilidad del Estado para garantizar una transición energética sustentable; además de poner fin a la entrega del litio, mineral de importancia estratégica, a las empresas trasnacionales.

La reforma neoliberal y privatizadora del gobierno de Enrique Peña Nieto, que fue una copia de la existente en el Estado Español, tenía como objeto el desmantelamiento de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en beneficio de las empresas privadas y dejan a los usuarios a merced de la voracidad de dichas empresas que fijan las tarifas, supuestamente, a través del “mercado”.

Afortunadamente los neoliberales no tuvieron tiempo para culminar el desmantelamiento de la CFE, eso explica que en México no tengamos subidas del 500% en las tarifas, como en España, y/o apagones como los ocurridos a principios de año en el estado de Texas en los Estados Unidos.

Con la presente iniciativa, la CFE se fortalecería al superar la actual división artificial en siete empresas que compiten entre sí; dejaría de ser una “empresa productiva de Estado”, para recuperar su carácter estatal sin fines de lucro; recuperaría el control operativo del Sistema Eléctrico Nacional al absorber el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE); tendría el control del 54% de la capacidad de generación dejando el 46% restante al sector privado; se convertiría en el único comprador de la energía generada por los particulares y encargada de su distribución y comercialización, eliminando así los mercados mayoristas en generación, suministro básico y calificado.

Todo lo anterior significa que se terminaría con los contratos leoninos de los monopolios de generación y los convertiría en meras “subsidiarias” de CFE, exactamente lo contrario de lo que ahora sucede. Además, se terminaría con la simulación en la figura de autogeneración, para que los grandes consumidores dejen de ser subsidiados por el Estado. Estas empresas seguirán obteniendo ganancias, pero ya no serán fruto de la especulación y el abuso. Los usuarios dejaríamos de estar amenazados por súbitos incrementos en las tarifas provocados por la inestabilidad de los mercados internacionales de energía y se abre la posibilidad de garantizar el derecho humano a la energía. Este derecho sería más fácil de garantizar si se establece que la generación de las plantas hidroeléctricas, geotérmicas y nuclear (con los costos más bajos de producción y que son propiedad del pueblo de México), se destine enteramente para el uso doméstico.

¡Derrotemos a los monopolios eléctricos!

Como era de esperar, estas empresas no están dispuestas a dejar de mandar en el sector eléctrico mexicano y ya están desatando una histérica campaña de mentiras para combatir la iniciativa de reforma constitucional, amenazan con recurrir a tribunales internacionales y cuentan con el apoyo de los partidos de la derecha y de los gobiernos de sus propios países.

Es completamente falso que esta iniciativa sea expropiatoria (ojalá y lo fuera), que se propone acabar con las “energías limpias” o de que provocará alza en las tarifas. Todas sus aseveraciones están destinadas a defender sus privilegios y codicia. Ahí está la diputada del Partido Acción Nacional (PAN), Margarita Zavala, esposa del ex presidente Felipe Calderón, quién, como empleado de Iberdrola, gana millones de pesos al año.

A su favor cuentan con que al partido Morena y sus aliados les falta mayoría calificada para realizar cambios constitucionales (un poco más de 53 diputados y seis senadores). La única posibilidad de realizar dicho cambio, es que buena parte de la bancada de los partidos Revolucionario Institucional y Movimiento Ciudadano, voten a favor de la propuesta.

Para conseguir dicha posibilidad, se requiere de una enorme presión social basada en las más amplias movilizaciones. Tanto el PRI como el MC son partidos cuyo registro penden de un hilo y ese hilo se puede romper por medio de la movilización. Debemos recordar que los decretos de nacionalización del petróleo en 1938, bajo el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, y la de la electricidad en 1960, con Adolfo López Mateos, estuvieron precedidos de importantes movilizaciones sociales, huelgas de trabajadores o de usuarios de la energía eléctrica y de la determinación de los trabajadores de esos sectores industriales.

Para alcanzar dicho nivel de movilización, es necesario construir un amplio frente de organizaciones sindicales, campesinas, sociales, estudiantiles, de artistas e intelectuales y políticas. La Coordinadora Socialista Revolucionaria, aportará su modesta fuerza al servicio de esta causa.

Ciudad de México a 12 de octubre de 2021

¡Fuera Empresas Privadas de la Generación Eléctrica!